Jóvenes Construyendo el Futuro, limitado por la falta de internet

Redacción

El acceso a los beneficios de Jóvenes Construyendo el Futuro es limitado para quienes habitan en zonas rurales o son hablantes de lengua indígena debido a la falta de internet y equipos de cómputo, advirtió el Coneval, al dar a conocer la Evaluación de Diseño con Trabajo de Campo 2019-2020 de dicho programa.

En el análisis, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reconoció que ha sido un acierto del programa hacer uso de las nuevas tecnologías de la información para acercar sus servicios a una generación cada vez más digitalizada.

Sin embargo, sería deseable minimizar los obstáculos que representa para esta población rural e indígena acceder al programa, y con ello propiciar una mayor oferta y demanda de capacitación en esas zonas, eliminando el riesgo de que sean asistidos por algún actor externo a la intervención, dijo.

El programa Jóvenes Construyendo el Futuro considera a un grupo de población (18 a 29 años) que ha presentado dificultades para incorporarse en el mercado del trabajo, priorizando a jóvenes que viven en contextos de marginación alta o muy alta.

El Coneval recomendó incorporar en los instrumentos normativos los principios de progresividad y equidad.

El primero alude al diseño de mecanismos efectivos para favorecer que la inversión social se destine a los estratos de población de menores recursos; mientras que el segundo, al reconocimiento de la existencia de sectores de la población que enfrentan barreras diversas que obstaculizan su acceso a los bienes y servicios necesarios para promover su desarrollo.

En el ejercicio fiscal 2019, Jóvenes Construyendo el Futuro tuvo un presupuesto original de 40 mil millones de pesos, el cual se modificó a 23 mil 915 millones de pesos. En 2020, el programa dispone de un presupuesto aprobado de 24 mil 956 millones de pesos.

Al cierre de su primer año de operación (2019), Jóvenes Construyendo el Futuro logró atender a un millón 120 mil 543 personas, superando su meta prevista de un millón de beneficiados.

Sin embargo, de acuerdo con los datos más recientes de la Secretaría del Trabajo, el número se redujo a 570 mil jóvenes, en medio de la pandemia de coronavirus.

El programa dispone de información para determinar si un joven cumple con los criterios de elegibilidad, pero no para caracterizarlos socioeconómicamente de manera precisa, y tampoco para conocer si pertenecen a alguno o varios de los grupos que son considerados población prioritaria de atención, expuso el Coneval.

Al respecto, sugirió generar los mecanismos y la información que permitan dar cuenta de los resultados en materia de seguimiento al objetivo de la capacitación de Jóvenes Construyendo el Futuro.

El consejo también advirtió que la evaluación ya incidió en un cambio, ya que en la posición institucional el programa menciona que durante el proceso implementó mejoras que coinciden con las recomendaciones realizadas.

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