¿El eslabón perdido es mujer? Este cráneo de 34 mil años abre debate

Redacción

A partir de muestras de la calavera de una mujer que hace 35.000 años vivió en una región que hoy forma parte de Rumanía, unos investigadores han conseguido por primera vez secuenciar con éxito el genoma completo de la mujer.

Pestera Muierii 1 es el nombre que se le dio a esta mujer, uno de los tres individuos cuyos restos fueron encontrados en un conjunto de cuevas llamado Pestera Muierii. El nombre significa más o menos “la cueva de las mujeres”. Este conjunto de cuevas, ubicado en Baia de Fier, en el sur de Rumanía, es conocido por sus restos de osos de las cavernas y por el descubrimiento en la década de 1950 de cráneos y otras partes de los esqueletos de tres mujeres que vivieron hace unos 35.000 años.

El equipo de Mattias Jakobsson, de la Universidad de Uppsala en Suecia, ha constatado, tras un detallado análisis, que Pestera Muierii 1 tenía una alta diversidad genética.

Se han secuenciado muy pocos genomas completos de humanos de más de 30.000 años. Ahora que el equipo de investigación ha podido leer el genoma completo de Pestera Muierii 1, ha sido capaz de ver sus similitudes con los humanos modernos de Europa, al tiempo que ha comprobado que no es una antepasada directa de estos. Sí es una predecesora de los cazadores-recolectores que vivieron en Europa hasta el final de la última Era Glacial.

En estudios anteriores, otros investigadores observaron que la forma de su cráneo tiene similitudes tanto con el cráneo de los humanos modernos como con el de los neandertales. Debido a esto y a otros indicios, supusieron que la mujer tenía una fracción mayor de ascendencia neandertal que la de otros contemporáneos suyos. Pero el análisis genético del estudio actual muestra que tiene el mismo nivel bajo de ADN neandertal que la mayoría de los individuos que vivían en su época. En comparación con los restos de algunos individuos que vivieron 5.000 años antes, como Pestera Oase 1, ella solo tenía la mitad de ascendencia neandertal.

La expansión de los humanos anatómicamente modernos fuera de África hace unos 80.000 años es un periodo importante en la historia de la humanidad y suele describirse como un cuello de botella genético, es decir como una pérdida de diversidad genética por descender todos los miembros de la población de un mismo y pequeño grupo de personas, con los problemas de salud que ello puede conllevar. Se ha venido creyendo que quienes poblaron Asia y Europa descendían de una cantidad muy pequeña de exploradores africanos. Ciertamente, incluso hoy en día la diversidad genética humana es menor en las poblaciones de fuera de África que en las africanas. El hecho de que Pestera Muierii 1 tenga una alta diversidad genética implica que la mayor pérdida de diversidad genética se produjo durante la última Era Glacial (que terminó hace unos 10.000 años) y no durante la migración fuera de África.

El estudio se titula “Genome of Pestera Muierii skull shows high diversity and low mutational load in pre-glacial Europe”. Y se ha publicado en la revista académica Current Biology.

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