Conoce a Magda de Alcalá, quien a sus 81 años borda trajes de charro

Redacción

La pasión que pone a cada puntada le ha dado a Magda de Alcalá muchas satisfacciones. Diseñadora especializada en trajes de charro, la adoptiva juarense de 81 años sigue bordando a mano sus ilusiones.

El arte que logra en cada pieza ha hecho que su trabajo sea reconocido y que se hable de él en medios internacionales como la revista Vogue o el programa de cocina ‘Pati’s Mexican Table’, que se transmite en la cadena PBS.

Con dominio de la técnica y el despliegue de creatividad que imprime en cada trabajo, la modista pasó de confeccionar conjuntos, bolsas y hasta vestidos de novia, a especializarse en las líneas y detalles que debe llevar el traje de charro mexicano.

Fue un encuentro con Flor Silvestre y Antonio Aguilar lo que la animó a dar el paso y a seguir por ese camino el resto de su vida

Los inicios

Magda comenzó a identificar el lino, la lana y el algodón siendo una niña. Originaria de Torreón, a los tres años sus padres la trajeron a esta frontera. Aquí su madre, una vez que enviudó, pudo adentrarse en el terreno de la cos- tura al entrar a trabajar en la tienda de don Marcos M. Flores.

Tiempo después, platica Magda, su mamá dejó la tienda para encargarse de su propio taller, al tiempo en que cuidaba de sus tres hijas.

Magda aprendió en ese lugar a coser y a bordar. A diferencia de sus hermanas, a ella le gustó tanto el oficio que nunca más abandonó el hilo y la aguja; de eso hace más de 65 años.

Diseñadora de revista

El año pasado la revista Vogue publicó un reportaje sobre el mariachi Flo- res Mexicanas de El Paso. El equipo aprovechó la ocasión para entrevistar también a Magda.

Después de eso, los productores del programa ‘Pati’s Mexican Table’ viajaron a El Paso para capturar parte del folclor que se vive en la frontera. Ellos presenciaron un concierto del mariachi Flores Mexicanas –quienes portaban diseños bordados por Magda– y conocieron el sabor de la cocina de la región.

Bordar la representatividad

Magda detuvo durante un tiempo su amado oficio. La crianza de sus tres hijos le demandó mucha atención, así que guardó sus enseres en un cajón.

“Yo me casé en el 69 y tuve tres hijos. En ese lapso empecé a hacer migajón de pan, aretes, joyería, corsages de novia, cuadros de migajón de pan, por unos 10 años. Empecé otra vez con la idea de la costura cuando mis hijos estaban adolescentes, en la prepa, y empecé a diseñar”.

Magda platica que una vez que empezó de nuevo a confeccionar ropa, no paró. Hizo diseños que lucieron en pasarelas de concursos de belleza e importantes empresarios de la ciudad le compraban prendas para sus esposas.

En una ocasión, mientras caminaba al lado de su esposo Manuel Alcalá –maestro de arte de la UACJ recién fallecido–, la modista coincidió con Flor Silvestre, quien se impresionó con el conjunto que Magda llevaba puesto.

“Una vez fuimos a un museo y mi esposo me dijo: ‘nena, ¿ya viste quién viene ahí?’. Yo vi a una señora muy guapa, muy perfumada, grandota, pero no le vi la cara. Le dice mi esposo, ‘permítame saludarla, soy de Zacatecas’, y yo veía que ella se me quedaba viendo”.

La anécdota que comparte con mucho entusiasmo terminó con la invitación que le hizo Flor Silvestre para que le llevara todo su muestrario. Le gustó tanto que durante cinco años Magda hizo diseños exclusivos para la artista y esposa de Antonio Aguilar.

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