Con Ariel Henry, prometen “nuevo gobierno de unidad” para Haití 

Redacción

La lucha de poder que emergió en Haití tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, parece estar llegando a su fin.

Claude Joseph, el hombre que tomó el control del gobierno tras el magnicidio y quien previamente había ocupado el cargo de primer ministro, anunció que dimitirá este martes y le cederá el poder a Ariel Henry.

El anuncio se produce después de un período de gran incertidumbre en el país tras el asesinato del presidente.

Henry había sido nombrado primer ministro dos días antes de la muerte de Moïse, pero no llegó a ser investido en el cargo.

El presidente fue asesinado el 7 de julio cuando un grupo de hombres armados irrumpió en su residencia privada en Puerto Príncipe, la capital del país.

Haití quedó más polarizado que nunca y varios políticos habían estado enfrentados disputándose el control del gobierno.

Ahora Joseph acordó entregar el poder a Henry y unirse a un nuevo gobierno de unidad con el objetivo de mantener la estabilidad en el país y preparar el terreno para las elecciones convocadas para septiembre.

El lunes Joseph anunció que se había reunido con Henry para resolver lo que llamó “la disputa por el liderazgo” y que había acordado dimitir al cargo “por el bien de la nación”.

“Todos los que me conocen saben que no estoy interesado en esta batalla ni en ningún tipo de acaparamiento de poder”, le dijo Joseph al diario The Washington Post.

“El presidente era un amigo. Sólo estoy interesado en que se le haga justicia”, agregó.

Joseph señaló que ocuparía el cargo de ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Ariel Henry.

Ariel Henry es un político y neurocirujano de 71 años que estudió en universidades en Francia y Boston, en Estados Unidos.

Es miembro del Inite, un partido de centro izquierda y socialdemócrata.

Es uno de los neurocirujanos más destacados del país.

Trabajó en Francia durante 19 años y al regresar a Haití se desempeñó como jefe de neurocirugía en uno de los hospitales más importantes del país.

Entró por primera vez en la escena política a principios de la década de 2000 como una figura destacada del movimiento opositor Convergencia Democrática, que luchaba para expulsar del poder al entonces presidente Jean-Bertrand Aristide.

Cuando René Préval llegó al poder en 2006, Henry se unió a su gabinete como director general del Ministerio de Salud.

Ocupó diversos cargos en Salud y estuvo encargado de la respuesta de salud pública tras el catastrófico terremoto que sacudió al país en 2010.

Más tarde también dirigió la respuesta a la letal epidemia de cólera que sufrió Haití en 2012, después de que fuerzas de paz nepalesas de la ONU contaminaran los afluentes de los ríos en el valle de Artibonite.

Desde 2016 Ariel Henry ha sido ministro de Asuntos Sociales y del Trabajo y posteriormente ministro del Interior y de Comunidades Territoriales.

El año pasado, con la nueva amenaza de la pandemia de Covid-19, Moïse nombró a Henry asesor del grupo científico del gobierno para responder a la crisis sanitaria.

Henry es hijo del pastor Elie S. Henry, líder espiritual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, quien murió en 2015 a la edad de 89 años.

También es hermano del pastor Élie Henry, presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Interamérica, quien en diciembre de 2020 acaparó la atención de los medios internacionales cuando fue víctima de un secuestro junto con su hija, Irma.

Cuatro días después fueron liberados ilesos.

El 5 de julio de 2021, dos días antes del asesinato de Jovenel Moïse, Arie Henry fue designado por el presidente como primer ministro de Haití, el cargo para el que ahora será juramentado.

En un breve discurso a la nación publicado en internet el domingo, Henry pidió unidad política y dijo que pronto anunciaría un gobierno de consenso que dirigirá al país hasta que se puedan celebrar elecciones para seleccionar un nuevo presidente.

“Tengo el honor de dirigirme a ustedes en mi calidad de primer ministro, para lanzar un llamamiento solemne a la unidad nacional, a la unión de nuestras fuerzas y a la cooperación de todos para detener esta carrera hacia el abismo, subir la pendiente y proteger a nuestro país de los muchos peligros que lo amenazan “, declaró.

Sin embargo, algunos analistas señalan que es poco probable que la juramentación de Henry ponga fin a la volátil situación política y social que vive de Haití.

La designación de facto con la que Henry obtuvo el cargo, fue recibida con indignación por activistas y líderes que creen que ésta no toma en cuenta la voluntad de la gente.

Antes de su asesinato, muchos estaban pidiendo la dimisión de Moïse y habían dicho que no reconocerían a nadie que el presidente hubiera nombrado.

“¿Cambiará (Henry) las reglas del juego? ¿Es el hombre indicado para abordar los amenazados intereses nacionales vitales? ¿Tiene el potencial político para desempeñar un papel de negociador neutral?”, le dijo al diario Miami Herald Michel Eric Gaillard, analista político basado en Puerto Príncipe.

“Lo más probable es que no. ¿Cómo podrá ser capaz de maniobrar en un barco que se hunde si lleva una camisa de fuerza? Es una ilusión de esperanza”, expresó el analista.

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