INAH entrega pintura de caballete restaurada al Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y su Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, “Manuel del Castillo Negrete”, entregó al Heroico Cuerpo de Bomberos (HCB) de la Ciudad de México la pintura restaurada El Escape, la cual encarna la nobleza del HCB.

La obra fue entregada entre una caravana de aplausos y el sonido jubiloso de las torretas, luego del proceso que maestras y alumnas de la ENCRyM le dieron como parte del Seminario-Taller de Restauración de Obra Moderna y Contemporánea.

El trabajo, expresó el director de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, “Manuel del Castillo Negrete”, (ENCRyM), Gerardo Ramos Olvera, representa “una oportunidad de retribuir al cuerpo de bomberos por su labor social y por las vidas que salva día con día”.

El primer superintendente y director general del HCBJuan Manuel Pérez Cova, agradeció a las y los expertos de la escuela la ayuda para poner en valor este vestigio artístico, en el marco del 135 aniversario de la dependencia a su cargo, a cumplirse en diciembre próximo. “Nosotros rescatamos personas, pero ustedes, en esta institución, donde se forman y trabajan, rescatan la memoria y el patrimonio de México”, resaltó.

Sobre los tratamientos aplicados en la obra El Escape, -de 85 años de edad y que evoca a un bombero eludiendo una poderosa llamarada–, las restauradoras Ana Lizeth Mata Delgado, Rocío Mota Muñoz y Claudia María Coronado García señalaron que el proceso inició en junio de 2021.

Entre sus principales problemáticas estaban el ataque de escarabajos de la orden Coleoptera, los cuales atacaron la madera del marco y del bastidor. Los daños también fueron ocasionados, por un lado, debido a que fue almacenada en condiciones de alta resequedad y temperatura, lo que produjo pequeñas escamas que separaban la capa pictórica del lienzo; y por otro, a causa de numerosas intervenciones que, si bien tenían el fin de conservarla, le agregaron peso y aceleraron su deterioro.

Un ejemplo de lo anterior eran diversas aplicaciones de pegamentos comerciales, así como numerosos parches al reverso, siendo el más grande un trozo de franela de 1.70 metros de largo.

Las acciones iniciales de intervención de la pintura incluyeron una fumigación mediante biocidas. Posteriormente, se le colocó un velado de protección para retirar los parches; se realizó un reentelado para unificar los estratos pictóricos inestables y, posteriormente, se efectuó su limpieza, barnizado inicial, reintegración cromática y barnizado final; al tiempo de que fueron renovados y fumigados el bastidor y el marco.

Además, se realizaron estudios biológicos, químicos, de luz ultravioleta e infrarroja, y análisis con rayos X para conocer, capa a capa, la composición de la pintura y saber cómo interactuaban los materiales originales y los añadidos.

La restauradora Tania Mejía Hernández abundó que para restaurar uno de los segmentos con más faltantes de la pintura: la bota derecha del bombero, se hizo un estudio específico, el cual sumó el examen de los segmentos conservados y el escaneo 3D de una bota histórica, facilitada por el HCB, para modelar la bota digitalmente y trasladarla a la obra en la fase de reintegración.

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