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Municipios de Tlaxcala al límite: Castigan, suspenden rutas y llaman a reciclar tras cierre de Atlangatepec

Grisel Barba

A raíz de la declaratoria de contingencia ambiental emitida por el gobierno del estado encabezado por Lorena Cuéllar, y tras el cierre oficial del tiradero de Atlangatepec el pasado 31 de octubre, la gestión de residuos sólidos se ha convertido en el reto más urgente para las demarcaciones de Tlaxcala.

Con la responsabilidad directa del manejo de basura transferida a los ayuntamientos, los 60 municipios han comenzado a implementar diversas estrategias que contrastan profundamente entre sí: mientras algunas demarcaciones apuestan por la suspensión temporal y la mano dura con sanciones, otras impulsan la educación ambiental y alternativas locales de reciclaje.

Mientras que ayuntamientos como el de Tlaxcala Capital demuestran mano dura aplicando sanciones administrativas y deteniendo en flagrancia a quienes abandonan bolsas con basura en la vía pública; como lo evidenció su Dirección de Seguridad al remitir a un infractor ante el Juzgado Municipal, otras demarcaciones como Zacatelco optan por un enfoque preventivo y educativo, proyectando a la ciudadanía esquemas visuales para instruir en la separación primaria entre residuos orgánicos e inorgánicos. Este contraste entre la penalización del delito ambiental y la capacitación ciudadana se refleja también en municipios como Cuaxomulco, que ha lanzado un ultimátum a sus habitantes advirtiendo que el camión recolector no se llevará los desperdicios si estos no están debidamente separados.

Por otro lado, la crisis logística ha obligado a respuestas drásticas y dispares en los calendarios de recolección. En Terrenate, la saturación y el cierre temporal del tiradero llevaron al gobierno local a suspender por completo el servicio de recolección hasta nuevo aviso, pidiendo a la ciudadanía no sacar basura a las calles.

En contraste, municipios como Huactzinco reorganizaron sus horarios de operación del camión recolector a partir de las 07:00 horas, exigiendo a la población no dejar los desechos en la vía pública hasta que pase la unidad autorizada. Asimismo, los lineamientos sobre qué tipo de materiales acepta cada ayuntamiento varían marcadamente para proteger sus rutas.

Demarcaciones como Tetla de la Solidaridad y Tenancingo han publicado listas claras donde especifican que sí reciben residuos domésticos ordinarios, pero restringen tajantemente la recolección de llantas, escombros, electrónicos, pilas y animales muertos, bajo la advertencia de aplicar sanciones a quienes desacaten estas disposiciones.

Para complementar estas medidas restrictivas, surgen iniciativas como la de Huamantla, donde empresas locales de reciclaje como Recicladora y Recuperables Morales invitan a la ciudadanía a no sacar ciertos materiales a la calle y mejor llevarlos directamente a sus centros de acopio para convertirlos en dinero, fomentando así la economía circular.

Ante este panorama restrictivo y de emergencia, colectivos ciudadanos como Fem Club Tlaxcala han comenzado a organizarse para evitar caer en la privatización de los servicios de limpia y proponen soluciones comunitarias. Sus propuestas se centran en tres ejes fundamentales: reducir el consumo para generar menos basura, aprender a reciclar retomando la cultura de las 5R, y establecer redes de acopio vecinal para trasladar de forma conjunta los residuos aprovechables a empresas recicladoras.

La crisis de Atlangatepec deja en evidencia que la solución en Tlaxcala requiere de un esfuerzo coordinado, donde la vigilancia y las sanciones de los ayuntamientos deben marchar de la mano con la reeducación ambiental y la participación activa de toda la sociedad.

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