J. Castillo
El Partido Acción Nacional (PAN) en Tlaxcala, encabezado por Ángelo Gutiérrez, intenta reavivar su presencia política de cara a 2027 bajo un viejo y desgastado lema: “patria, familia y libertad”. A través de giras municipales impulsadas también por la diputada Miriam Martínez, el blanquiazul busca reposicionarse en el ánimo ciudadano, aunque su estrategia parece más enfocada en ganar reflectores que en presentar una propuesta seria y renovada.
El discurso de valores que enarbolan contrasta con el historial del propio partido en Tlaxcala. Durante los periodos en que el PAN tuvo participación en gobiernos y administraciones locales, sus resultados distaron de reflejar compromiso con los principios que ahora promueven. La falta de coherencia entre lo que dicen y lo que hicieron ha dejado un desgaste evidente en su credibilidad.
Mientras otras fuerzas políticas tejen alianzas y buscan cohesión rumbo al próximo proceso electoral, el panismo tlaxcalteca insiste en caminar solo, argumentando que “pueden convencer a la ciudadanía” sin coaliciones. Sin embargo, el desafío no está en convencer, sino en recuperar la confianza de una sociedad que los percibe más interesados en el escaparate político que en ofrecer soluciones reales a los problemas del estado.
El reto para el PAN Tlaxcala no es solo sobrevivir políticamente, sino demostrar que puede superar la retórica vacía y traducir sus consignas en hechos. De lo contrario, su cruzada por la “patria, familia y libertad” quedará en un eco de campaña sin sustancia ni credibilidad.













