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Cintya Ríos, la única voz femenina que lidera entre 120 hombres en la construcción del distribuidor vial Chiautempan

Grisel Barba

  • Entre toneladas de varilla y una cultura históricamente masculina, Cintya Ríos gestiona de sol a sol la operatividad de una megaobra. Ella enfrenta con sabiduría el reto de ser la única mujer dirigiendo en campo.

Cintya Ríos Ríos, originaria de Pachuca, Hidalgo, representa un liderazgo singular en el corazón de la obra civil del distribuidor vial de Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala. Con tan solo 25 años y un título de Ingeniera Industrial, Cintya se desempeña como encargada del almacén. Ella tiene un rol fundamental en la logística de la construcción. Su día a día consiste en supervisar cada pieza de material que entra y sale. Esto incluye desde herramientas hasta tráileres llenos de varilla, asegurando el buen funcionamiento y la correcta distribución para que la mega obra avance.

Su presencia en el sitio es notable por una razón: es la única mujer a cargo en el campo de batalla de la construcción. Enfrentándose a un equipo de alrededor de 120 hombres, Ríos Ríos reconoce la complejidad de su posición. Esta le obliga a debatir y mantener el orden en un entorno históricamente dominado por la fuerza y la presencia masculina. Sin embargo, esta realidad, lejos de desanimarla, la alimenta con un profundo sentido de satisfacción personal y profesional.

La complejidad de mandar, debatir contra 120 caballeros

Cintya no la ha tenido fácil. Aunque su día a día no es cargar bultos pesados, su verdadera carga es mediar con los roces en una obra llena de hombres. Para ella, el reto más grande es ganarse el respeto de quienes no aceptan que una mujer lleve el mando o les dé instrucciones. Es una lucha constante contra una cultura arraigada. Sin embargo, esta cultura solo se vence con mucha inteligencia y paciencia.

Su estrategia para sortear estos altercados nunca es la confrontación abierta. En lugar de caer en discusiones, Cintya opta por «sobrellevar la situación». Ella la aborda de la manera «más sabia posible», manteniendo siempre el enfoque en el objetivo de la obra. Su templanza le ha permitido ganarse el respeto de la gran mayoría de sus compañeros. Esto demuestra que el liderazgo no se define por el género, sino por el conocimiento y la capacidad para gestionar y dirigir.

La distancia y el sueño

La vida en la obra también le ha impuesto el desafío de la vida foránea. Cintya vive temporalmente en Tlaxcala, lejos de su natal Pachuca, un sacrificio que comparte con muchos otros trabajadores de la construcción. Para ella, soltera y lejos de sus padres, esta distancia es «la parte más difícil» y representa un peso emocional constante. No obstante, el deseo de no hacer «a un lado nuestros sueños» y la ambición por lograr metas más grandes son el motor que la mantiene firme y enfocada en su trabajo.

A pesar de su dedicación, Tlaxcala le ha presentado un panorama complejo, especialmente en temas de delincuencia dentro del mismo almacén. Esta inseguridad ha sido el único factor que la ha desanimado del lugar. Adicionalmente, la incomprensión de algunos pobladores sobre el beneficio a largo plazo de la obra ha sido un problema. Incluso han llegado a «atacar» a los trabajadores por las molestias del tráfico.

El deseo de normalización

A través de su experiencia, Cintya se convierte en una voz que clama por la normalización del papel de la mujer en la obra civil. Ella cree firmemente que, aunque la fuerza física siga siendo un dominio masculino, el sector administrativo y teórico es un espacio donde las mujeres pueden y deben colaborar ampliamente. Su invitación es clara: anima a otras mujeres a no ver la construcción como un mundo complicado o «del otro mundo». En cambio, deben verla como una experiencia «divertida» con retos que son posibles de superar.

La trayectoria de Cintya es el mejor ejemplo de que no existen lugares prohibidos para nosotras. Ella está ahí, redefiniendo lo que significa ser jefa en un sitio donde antes el silencio femenino era la norma. Al final, Cintya no solo ayuda a levantar un puente de concreto en Tlaxcala. Además, está abriendo una brecha real para que otras mujeres se animen a tomar el mando en sectores que antes nos cerraban la puerta. Su sola presencia es un recordatorio de valentía y una prueba de que nuestra capacidad y conocimiento no tienen límites.

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