Fabiola Márquez
Durante los periodos vacacionales, la violencia no disminuye en Tlaxcala. Por el contrario, la violencia familiar y otras agresiones tienden a incrementarse. Esto convierte el hogar en uno de los espacios más peligrosos para mujeres, niñas, niños y adultos mayores.
Autoridades y colectivos en atención a víctimas han advertido que en temporadas como Semana Santa, verano y fin de año, las denuncias y reportes de violencia intrafamiliar aumentan. Esto se debe principalmente al mayor tiempo de convivencia forzada, el consumo de alcohol y el estrés económico que enfrentan muchas familias.
La violencia familiar se mantiene entre los delitos más denunciados
En Tlaxcala, la violencia familiar se mantiene entre los delitos más denunciados. Durante vacaciones se registran repuntes en agresiones físicas dentro del hogar. También hay violencia psicológica, amenazas, violencia económica, control coercitivo y casos de abandono de adultos mayores.
Organismos de apoyo señalan que muchas víctimas no denuncian de inmediato. Esto es ya sea por miedo, dependencia económica o falta de redes de apoyo. La falta de reportes provoca un subregistro en las cifras oficiales.
El incremento en el consumo de bebidas alcohólicas durante fiestas, reuniones familiares y celebraciones patronales es uno de los principales detonantes de riñas y agresiones. Esto sucede tanto en el ámbito familiar como en espacios públicos. A esto se suma la presión económica por gastos vacacionales. Esto genera conflictos que pueden escalar rápidamente en violencia física o verbal.
Además de la violencia intrafamiliar, durante vacaciones en Tlaxcala también se reporta: Incremento en riñas callejeras. Hay casos de violencia sexual, especialmente contra mujeres y menores. También hay agresiones vinculadas a eventos sociales y consumo de alcohol. Mayor vulnerabilidad de niñas y niños ocurre al no asistir a la escuela.
Aunque corporaciones de seguridad y dependencias de atención a víctimas mantienen operativos y guardias, colectivos advierten sobre la insuficiencia en prevención. Es necesario fortalecer campañas de concientización, atención psicológica y refugios temporales durante los periodos vacacionales.
Colectivos y organismos estatales subrayan que la violencia no se va de vacaciones. Por ello, llaman a la población a denunciar, buscar apoyo institucional y romper el silencio. Recordando que la violencia familiar es un delito y debe atenderse de manera inmediata.
Finalmente, las vacaciones representan para muchas familias un tiempo de descanso. Sin embargo, para otras, significan un periodo de mayor riesgo, donde la violencia se intensifica lejos del ojo público.












