Fabiola Márquez
La presidenta municipal de Chiautempan, Blanca Ángulo Meneses, ha reiterado de manera constante que su gobierno se sostiene en el llamado trabajo coordinado con el Gobierno del Estado, encabezado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
Sin embargo, para un amplio sector de la población, ese discurso político no logra reflejarse en la realidad cotidiana del municipio.
Aunque desde el Ayuntamiento se habla de avances en obra pública, servicios, cultura y deporte, en muchas colonias y comunidades persisten calles deterioradas, servicios públicos deficientes, espacios abandonados y problemas de seguridad que siguen sin resolverse. Para los ciudadanos, la narrativa oficial contrasta con lo que viven todos los días en sus entornos.
El énfasis permanente en la coordinación estatal también ha generado críticas sobre la falta de una agenda municipal propia, con planeación clara, prioridades definidas y capacidad de gestión local. Vecinos y comerciantes señalan que Chiautempan requiere decisiones firmes desde el Ayuntamiento, no solo el respaldo político del estado para justificar resultados que no terminan de llegar.
Otro punto que ha comenzado a generar desgaste es la distancia entre el discurso de cercanía y la percepción ciudadana.
Mientras el gobierno municipal presume sensibilidad social y atención directa, muchos habitantes aseguran que sus peticiones se atienden tarde o quedan sin respuesta, alimentando la desconfianza y el malestar social.
Asimismo, sectores productivos y comerciantes del centro y de comunidades periféricas han expresado inconformidad por la falta de soluciones de fondo en temas como movilidad, ordenamiento urbano, mantenimiento de espacios públicos y dinamización económica, problemáticas que afectan directamente la vida diaria y la actividad comercial del municipio.
En este escenario, la administración de Blanca Ángulo Meneses enfrenta un reto político evidente: demostrar con hechos que la coordinación que presume no es solo un discurso, sino una herramienta real para transformar Chiautempan.
De no hacerlo, el riesgo es que esa narrativa se desgaste y se perciba únicamente como una estrategia de alineación política, mientras los problemas estructurales del municipio continúan sin resolverse.
Chiautempan no necesita más declaraciones ni actos protocolarios; exige resultados visibles, soluciones concretas y un gobierno municipal que asuma plenamente su responsabilidad, con autonomía, capacidad y compromiso real con su gente.













