Entre robos, calles sin luz y una autoridad que llega tarde
A pesar de ser uno de los municipios con mayor dinamismo económico en Tlaxcala, Apetatitlán de Antonio Carvajal enfrenta una realidad que preocupa a comerciantes, consumidores y vecinos: la creciente inseguridad y el abandono de los servicios básicos.
Gobernado por Azain Ávalos Marbán, bajo las siglas del Partido Alianza Ciudadana (PAC), el municipio ha sido escenario recurrente de actos delictivos, particularmente en uno de los puntos comerciales más importantes de la región: Gran Patio Tlaxcala.
Robos constantes, huidas impunes y una policía municipal que —según testigos— arriba cuando los delincuentes ya se han ido, forman parte de una historia que se repite.
El caso más reciente ocurrió la semana pasada en Sam’s Club, donde un grupo de asaltantes logró perpetrar un robo con total tranquilidad, generando pánico entre los asistentes del concurrido centro comercial y retirándose sin oposición alguna.Pero la inseguridad no se limita a los centros comerciales.
La falta de alumbrado público se ha convertido en otra constante. Ciudadanos denuncian que caminar de noche es hacerlo a oscuras, ya que en prácticamente todas las comunidades hay calles sin iluminación, incluso en zonas céntricas del municipio, muchas de ellas además visiblemente deterioradas.
Hasta ahora, la administración municipal no ha dado respuestas claras ni acciones contundentes para atender estas problemáticas, lo que incrementa la percepción de abandono y vulnerabilidad entre la población.
Mientras Apetatitlán continúa aportando al desarrollo económico del estado, sus habitantes se preguntan cuánto más deberán vivir entre sombras, miedo e indiferencia oficial.













