Los Arrecifes Limones, en réplica virtual

En México se encuentra una parte de la segunda barrera de arrecifes más grande del mundo, el Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM). Esta gran barrera de corales se extiende por cuatro países y constituye un lugar clave para la protección de la biodiversidad, incluyendo las tortugas marinas, más de 60 tipos de corales y más de 500 especies de peces que se encuentran en peligro de extinción.

El turismo y el desarrollo pesquero son las dos principales actividades que dañan la región. De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza, este ecosistema “no sólo representa una biodiversidad única que merece protección, sino que también presta servicios ecosistémicos que son esenciales para las comunidades”.

Motivados por la naturaleza y con la intención de concientizar a las personas sobre el cuidado del medio ambiente, especialistas de la Conabio crearon una réplica virtual de Los Arrecifes Limones del Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos, Quintana Roo. El objetivo es acercar a la gente al problema y así conseguir un cambio de actitud.

Con ayuda de softwares libres, una tarjeta gráfica de última generación y un visor “Oculus”, Rainer Andreas Ressl, Florian Christoph Hruby y Genghis de la Borbolla transformaron información satelital en un ecosistema marino virtual. Hasta ahora, llevan modelado una área de 3.5 kilómetros cuadrados.

“A diferencia de películas como en Buscando a Dory, en donde se ven escenarios bonitos con corales de diferentes colores pero que no son reales, aquí si el usuario se mete al ecosistema virtual puede ver tal cual es en la vida real, es una réplica bastante fiel”, asegura Florian Christoph Hruby, especialista en Geovisualización.

La creación de este ecosistema es parte del proyecto “México Virtual”, que busca recrear con ayuda tecnológica diferentes ecosistemas del país para acercarlos a la gente y que así exista una mayor conciencia sobre el cuidado del ambiente.

La tecnología que usan para que sea posible es “realidad virtual inmersiva”, con ayuda de un visor telescópico; se genera una imagen para cada ojo que permite una percepción 3D y se excluye por completo el ambiente donde la persona está físicamente. Se busca que todo el cerebro perciba sólo el ambiente virtual, por eso se llama inmersiva, se excluye el resto y eso da una sensación de estar realmente en otro lugar e interactuar con él. “Es la misma escena tomada desde dos ángulos diferentes, es un efecto estetoscópico para cada ojo, eso genera en el cerebro el efecto 3D”, dice Hruby.

Gran parte de la experiencia se debe al visor “Oculos”, que permite la sensación de estar en un vehículo marino, a donde voltee, la persona verá rasgos del ambiente, si mira hacia arriba puede contemplar cómo la luz del Sol penetra las aguas del mar; si mira hacia abajo, podrá ver las diferentes especies nadar a su lado.

Técnicamente, el visor tiene lámparas infrarrojas que se comunican con un receptor, entonces se hace un rastreo en tiempo real del movimiento de la cabeza.

Además, el mundo virtual cuenta con fichas de información sobre las especies que el usuario está viendo, la ficha trae una fotografía, ubicación en el mapa, qué especie es, cuál es su importancia, si su sistema está amenazado y un breve resumen del vertebrado; cuenta además con audio de la especie en cuestión.

“La idea es que todo esto se convierta en una herramienta que esté en los museos como una instalación permanente para que los usuarios puedan vivir la experiencia. Tuvimos un acercamiento con el Museo de Historia Natural, en Chapultepec, con un curador, porque están remodelando el área de océanos, están interesados en mostrar esto. Cabe mencionar que todos los archivos que generamos de los peces, los corales, están descargables gratuitamente en la página de Conabio”, comenta Hruby.

El ecosistema que ya tienen modelado fue representado con el desgaste natural que se produce.

Actualmente, los investigadores están buscando crear dos escenarios más: un ambiente óptimo y uno completamente destruido.

“Justamente estamos trabajando en desarrollar un ambiente destruido y un ambiente ideal, el cual, por cierto, no existe en la vida real. La idea es que la gente viva la experiencia y se de cuenta de las diferencias, esa es una de las ventajas de la realidad virtual, que podemos llevar al usuario a viajar en el tiempo y visitar los sistemas”, afirma el biólogo Genghis de la Borbolla, especialista en Realidad Virtual de la Conabio.

El segundo ecosistema que quieren diseñar es el de los manglares para crear una conectividad. “La gente va a tener la opción de salir del agua y entrar a los manglares, además son lugares a los que la gente no tiene acceso tan fácil”, dice De la Borbolla.

Los creadores del ecosistema virtual afirman que su intención no es hacer un mausoleo digital para que la gente pueda ver cómo era la vida antes, porque lo virtual nunca igualará a lo natural. “México Virtual busca hacer accesibles esos ecosistemas de una manera muy directa y realista”.

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