El municipio de Yauhquemehcan, gobernado por David Vega Terrazas, presenta un balance de gestión que hoy genera críticas desde distintos sectores por la brecha entre las promesas de campaña y la percepción real de los servicios públicos y la gobernanza municipal.
Desde su toma de protesta, Vega Terrazas planteó un discurso ambicioso, con énfasis en seguridad, servicios básicos, desarrollo urbano y atención a sectores vulnerables como juventudes, mujeres y adultos mayores.
Aseguró que sería un presidente entregado “24 horas” al servicio de la ciudadanía e invitó a la población a caminar junto con su administración para “colocar al municipio a la altura de su grandeza histórica”.Sin embargo, a casi dos años de su mandato, ciudadanos y órganos de fiscalización han levantado cuestionamientos que no pueden ignorarse.
En el ámbito administrativo, el Órgano de Fiscalización Superior detectó múltiples irregularidades en la adjudicación de contratos y obras, con pagos realizados sin los procedimientos de licitación o invitación pública que marca la ley.
Entre estos se encuentran adquisiciones que superan los millones de pesos para tinacos, sistemas de videovigilancia o eventos municipales, todos adjudicados sin transparencia ni competencia pública.
A este señalamiento se suma un enfrentamiento político con la diputada priista Sandra Aguilar Vega, quien expuso públicamente un presunto encubrimiento tras un accidente vial en el que participó una patrulla municipal.
Según Aguilar, su intervención fue para que el caso no se politizara, pero con ello también aludió a un patrón de incidentes similares en los que las patrullas estarían involucradas “sin que siempre trasciendan públicamente”.
Esta declaración no solo pone en entredicho la actuación de la policía municipal, sino también la responsabilidad política y moral de la autoridad local para responder con claridad ante hechos que involucran riesgo a la ciudadanía.
Por su parte, el discurso administrativo oficial y los comunicados del ayuntamiento han privilegiado obras como guarniciones y banquetas, realizadas bajo un esquema de cofinanciamiento con vecinos, donde el municipio aporta materiales y los habitantes la mano de obra.
Si bien estas acciones son visibles, su impacto en la resolución de los problemas estructurales más demandados por la población como agua potable, drenaje o alumbrado público eficientes no ha sido satisfactorio, según voces ciudadanas que reclaman soluciones de mayor alcance.
En su Primer Informe de Gobierno, Vega Terrazas destacó avances en recolección de residuos, alumbrado y seguridad pública, señalando que la administración se ha esforzado por invertir en equipo y certificación policial.
Sin embargo, el discurso oficial también reconoce que no se han alcanzado todos los objetivos previstos en el Plan Municipal de Desarrollo, algo que refuerza la percepción de que las metas planteadas siguen lejos de cumplirse.
Además, a nivel ciudadano se han hecho peticiones formales para crear mecanismos que garanticen el acceso y la calidad del servicio de agua potable, un reclamo que ha sido registrado incluso en documentos del Congreso local.
Este tipo de solicitudes revela que una parte de la población considera que el municipio no ha respondido con eficacia ni transparencia a demandas básicas en materia de infraestructura hidráulica y servicios.
Lo que se observa en Yauhquemehcan es un contraste entre un discurso optimista y la percepción de una ciudadanía que demanda respuestas más robustas y soluciones tangibles.
La insistencia en obras menores y actividades protocolares contrasta con la persistencia de problemas fundamentales de servicios públicos y de rendición de cuentas, mientras que los señalamientos de encubrimiento y los señalamientos de fiscalización agregan una capa de inquietud sobre la gobernanza municipal.
En suma, la administración de David Vega Terrazas enfrenta un reto crítico para reconectar sus promesas de progreso con resultados perceptibles en servicios esenciales, transparencia administrativa y responsabilidad institucional.
La paciencia de la ciudadanía según se refleja en demandas sociales y señalamientos públicos parece haberse agotado ante la falta de soluciones integrales y respuestas claras a los problemas que afectan el día a día de Yauhquemehcan.












