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Talavera de Tlaxcala: tradición viva que une comunidades y preserva la memoria colectiva

Secretaría de Cultura refrenda compromiso con la salvaguardia del patrimonio artesanal

Fabiola Márquez

La secretaria de Cultura del Estado de Tlaxcala, Karen Villeda, anunció el fortalecimiento de las acciones de preservación, difusión y acompañamiento comunitario en torno a la talavera de Tlaxcala, una de las expresiones artesanales más emblemáticas de la entidad y reconocida a nivel internacional como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Durante su mensaje, la funcionaria destacó que la talavera no debe entenderse únicamente como un objeto decorativo o comercial, sino como una práctica cultural viva, sostenida por comunidades enteras que, generación tras generación, han transmitido conocimientos, técnicas y valores profundamente ligados a su territorio, su historia y su identidad colectiva.

La talavera de Tlaxcala forma parte del reconocimiento otorgado por la UNESCO el 11 de diciembre de 2019, cuando la elaboración artesanal de la talavera de Puebla y Tlaxcala fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, junto con Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo, en España. Este reconocimiento internacional no distingue piezas individuales, sino los procesos tradicionales, los saberes comunitarios y la vida social que hacen posible esta manifestación cultural.

En Tlaxcala, San Pablo del Monte es considerado el corazón de esta tradición. Ahí, familias completas continúan dedicándose a la elaboración de talavera como una forma de vida, de sustento económico y de afirmación identitaria. Maestras y maestros artesanos como Mari Cruzes, Ignacio Contreras e Isabel Ramos representan el rostro de una comunidad que resiste a la industrialización, defendiendo técnicas heredadas y una relación respetuosa con la tierra, los materiales y los tiempos del trabajo artesanal.

A partir del reconocimiento de la UNESCO, se impulsó la creación del Plan de Salvaguardia de la Talavera de Tlaxcala, un documento concebido como un instrumento vivo y dinámico, construido desde la propia comunidad, tal como lo establecen los lineamientos internacionales. Este plan reconoce que la talavera no es resultado del esfuerzo individual, sino de un proceso colectivo que involucra a familias, talleres, redes comunitarias y contextos culturales específicos, por lo que su protección debe ser compartida y corresponsable.

Como parte de estas acciones, la Secretaría de Cultura ha promovido talleres, exposiciones, conversatorios y actividades formativas en museos, palacios de cultura y casas de cultura, tanto en la capital del estado como en San Pablo del Monte. Entre las actividades más relevantes destaca la Semana de las Talaveras, un espacio de encuentro donde las comunidades artesanas comparten su historia, su técnica y su visión de futuro con niñas, niños, jóvenes y público en general, fortaleciendo la transmisión intergeneracional del conocimiento.

La difusión de la talavera tlaxcalteca también ha trascendido las fronteras estatales. Artesanas y artesanos del estado han participado en exposiciones y encuentros culturales en el Estado de México y la Ciudad de México, además de integrarse a movimientos nacionales que buscan dignificar el trabajo artesanal, visibilizar el papel de las comunidades y generar condiciones más justas para quienes viven de este oficio.

Uno de los avances institucionales más relevantes anunciados es la integración de un Consejo Interinstitucional, que acompañará al Comité Comunitario de Salvaguardia de la Talavera, con el objetivo de fortalecer a las personas artesanas, atender sus necesidades económicas, sociales y culturales, y garantizar la continuidad del proceso artesanal. Este esfuerzo pone especial énfasis en el papel fundamental de las mujeres artesanas, quienes históricamente han sostenido la transmisión de saberes y la organización comunitaria.

Karen Villeda subrayó que preservar la talavera de Tlaxcala implica reconocer a las comunidades como sujetos de derecho cultural, escuchar sus voces y construir políticas públicas desde el territorio, no desde la imposición. “El patrimonio cultural no se conserva en vitrinas, se mantiene vivo en las manos, en la palabra y en la vida cotidiana de quienes lo crean”, expresó.

Hoy, la talavera de Tlaxcala sigue viva gracias a sus comunidades. No es una reliquia del pasado, sino una práctica cotidiana que continúa construyendo identidad, arraigo y memoria colectiva, recordando que el verdadero patrimonio cultural se preserva desde abajo, desde las personas que lo hacen posible todos los días.

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