Fabiola Márquez
El 14 de febrero suele pintar de rojo, rosa y blanco las calles del municipio. Sin embargo, este año, en la zona donde se construye el viaducto, el panorama es distinto: maquinaria pesada , banquetas fracturadas y una nube constante de polvo han marcado una de las temporadas más difíciles para las florerías ubicadas a un costado de la obra.
Desde que comenzaron los trabajos y se cerraron diversas arterias viales, la afluencia de clientes disminuyó de manera considerable. Aunque la fecha representa uno de los picos más altos de ventas para el sector, comerciantes reportan una caída de hasta el 60 por ciento en comparación con años anteriores.
Accesos cerrados y circulación limitada
Los floristas coinciden en que el principal problema no es la falta de interés por comprar flores, sino la dificultad para llegar a sus negocios. Calles cerradas, rutas alternas poco señalizadas y tránsito reducido han desincentivado la visita directa a los locales.
“La gente sí quiere comprar, pero muchas veces no sabe cómo llegar o prefiere evitar el tráfico y el polvo. Antes en estas fechas estaba lleno todo el día, ahora hay ratos muy tranquilos”, relataron comerciantes de la zona.
A esto se suma la apertura de zanjas para la instalación de drenaje, lo que ha provocado que algunas banquetas queden dañadas o parcialmente inhabilitadas, complicando el acceso peatonal y generando preocupación por la seguridad de los clientes.
El polvo, enemigo silencioso de las flores
Más allá de la movilidad, el polvo constante se ha convertido en un factor que afecta directamente la mercancía. Las flores naturales requieren condiciones específicas de conservación, y el ambiente saturado de partículas obliga a extremar cuidados.
En Florería Vintage, establecimiento ubicado junto al área de obra, explicaron que el polvo no solo afecta la presentación de los arreglos, sino que también incrementa los costos operativos.
“Tenemos que limpiar más seguido, proteger la flor con plásticos, mantener puertas cerradas y usar ventiladores o sistemas para que no se acumule el polvo. Eso implica más trabajo y más gasto”, señalaron.
A pesar del contexto adverso, el negocio ha buscado mantenerse activo mediante el fortalecimiento del servicio a domicilio. “Nos hemos apoyado mucho en los repartos a distintos puntos del municipio y hasta fuera. Eso nos ha ayudado a sostenernos, pero no compensa lo que se vendía directamente en el local”, añadieron.
Estrategias para no desaparecer
En Florería Mexicana, también afectada por la obra, la estrategia ha sido diversificar puntos de venta y reforzar la distribución.
“Muchos compañeros han optado por salir a vender a otros lugares para que las ventas no bajen tanto. Nos estamos moviendo como podemos, porque quedarnos esperando aquí no es opción”, comentaron.
Explicaron que el 14 de febrero es clave para su economía anual, ya que permite equilibrar meses de menor demanda. Sin embargo, este año la derrama económica no ha sido la esperada.
“Nos bajó como un 60 por ciento. Es muy fuerte porque es nuestra temporada alta. Uno se prepara con anticipación, invierte en flor, en materiales, en personal, y cuando no se vende lo esperado, se complica todo”, expresaron.
Riesgos para clientes y trabajadores
Además de las bajas ventas, los comerciantes han manifestado preocupación por las condiciones físicas del entorno. Banquetas abiertas, desniveles y zonas con escombro representan riesgos tanto para clientes como para empleados.
“Ha habido personas que mejor no bajan del coche porque ven el tiradero o las zanjas. También es peligroso para personas mayores o con niños”, señalaron.
Los floristas aseguran que no están en contra del desarrollo urbano ni de la construcción del viaducto, pues reconocen que podría mejorar la movilidad a futuro. Sin embargo, piden sensibilidad y apoyo mientras la obra está en proceso.
Llamado a gobiernos federal y estatal
Ante este panorama, los comerciantes hacen un llamado tanto al gobierno federal como al estatal para que se cumpla el plazo establecido para la conclusión de la obra y se implementen medidas que minimicen el impacto en los negocios locales.
“No pedimos que se detenga la obra, sabemos que es necesaria. Lo único que pedimos es que realmente se termine en el tiempo que dijeron y que no se prolongue más, porque cada día nos afecta”, afirmaron.
También solicitan que se garantice el acceso a los establecimientos, que se habiliten pasos seguros para peatones y que se procure reducir el polvo en la medida de lo posible.
Resiliencia en temporada alta
A pesar de la adversidad, las florerías de Chiautempan continúan ofreciendo arreglos florales, ramos personalizados y detalles para el Día del Amor y la Amistad. Con creatividad, repartos a domicilio y ventas en puntos alternos, buscan mantener viva una tradición que forma parte esencial de la identidad comercial del municipio.
“Seguimos aquí, trabajando. La calidad no cambia. Solo pedimos el apoyo de la gente y que pronto termine esta situación”, concluyeron.
Entre el ruido de la maquinaria y el aroma de las flores recién cortadas, los floristas resisten uno de los periodos más complejos de los últimos años, esperando que el progreso no termine por marchitar a quienes, día a día, llenan de color las celebraciones de Chiautempan.













