Fabiola Márquez
Envejecimiento, violencia y la urgencia de un sistema de cuidados
En Tlaxcala, la vejez avanza más rápido que las políticas públicas destinadas a protegerla. El estado enfrenta una transformación demográfica silenciosa: cada año aumenta el número de personas mayores de 60 y 65 años, pero no crecen al mismo ritmo los asilos, los servicios geriátricos ni los mecanismos de protección contra el abandono y la violencia.
Detrás de las estadísticas hay historias concretas: adultos mayores que viven solos en comunidades rurales, otros que sobreviven con una pensión insuficiente y algunos más que han sido víctimas de agresión o despojo por parte de sus propios familiares.
Tlaxcala envejece: las cifras
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México más del 14 % de la población tiene 60 años o más.
En Tlaxcala, esta proporción se ubica entre el 11 % y 13 % de la población estatal, lo que equivale a más de 150 mil personas adultas mayores.
Las proyecciones demográficas indican que este grupo seguirá creciendo en la próxima década, impulsado por el aumento en la esperanza de vida y la reducción de la natalidad.
Sin embargo, el estado no cuenta con un sistema integral de cuidados de largo plazo que articule salud, asistencia social, protección jurídica y atención permanente para quienes ya no pueden valerse por sí mismos.
Abandono y violencia: un problema que no siempre se denuncia
A nivel nacional, estudios reflejan que alrededor del 16 % de los adultos mayores han sufrido abandono o maltrato. La violencia puede ser: Física
Psicológica Económica Patrimonial
Omisión de cuidados
Si se extrapolan estos porcentajes a Tlaxcala, miles de personas mayores podrían estar viviendo alguna forma de violencia o abandono.
Especialistas advierten que la mayoría de los casos no se denuncian. El miedo a perder el único apoyo familiar, la dependencia económica y el desconocimiento de sus derechos mantienen a muchos adultos mayores en silencio.
El caso que indignó: agresión y despojo en Loma Xicohténcatl
Uno de los casos que visibilizó esta problemática fue el de una abuelita en la comunidad de Loma Xicohténcatl, quien presuntamente fue agredida y despojada de su propia vivienda por sus hijas.
El caso evidenció una de las formas más graves de violencia: el despojo patrimonial dentro del núcleo familiar. Más allá del conflicto legal, mostró la vulnerabilidad extrema en la que pueden quedar las personas adultas mayores cuando quienes deberían protegerlas se convierten en agresores.
Pensión del Bienestar: alivio parcial, no solución estructural
La Secretaría de Bienestar otorga la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores a quienes superan los 65 años.
En Tlaxcala, miles de beneficiarios reciben este apoyo bimestral. Sin embargo, en calles de municipios como Apizaco, Chiautempan o la capital, es frecuente observar adultos mayores pidiendo dinero.
¿Por qué ocurre esto pese a los apoyos?
Trabajadores sociales señalan varias razones: El monto resulta insuficiente ante enfermedades crónicas y medicamentos costosos.
Algunos hijos retienen la pensión.
Existen casos de explotación económica donde familiares obligan al adulto mayor a mendigar. Hay personas mayores sin redes familiares, aun cuando reciben el apoyo.
La pensión representa un alivio, pero no garantiza cuidado, acompañamiento ni protección contra la violencia.
Casas del Abuelo: espacios que ayudan, pero no sustituyen un asilo
En diversos municipios de Tlaxcala operan Casas del Abuelo o Casas de Día, espacios comunitarios donde se realizan: Talleres recreativos Actividades físicas
Convivencias Entrega de alimentos
El Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia Tlaxcala (SEDIF) respalda varios de estos centros, que cumplen una función importante para combatir la soledad.
No obstante, estas casas funcionan solo durante el día. No están diseñadas para atender a personas en abandono total ni para brindar estancia permanente.
Insuficiencia de asilos permanentes
Tlaxcala no cuenta con una red amplia de asilos públicos de estancia permanente. Los espacios existentes son limitados y, en su mayoría, operan bajo asociaciones civiles o religiosas con recursos ajustados.
Esto provoca que:
Algunos adultos mayores dados de alta en hospitales no tengan a dónde ir. Personas en situación de abandono permanezcan en viviendas precarias.
Existan adultos mayores en situación de calle. La falta de un padrón público actualizado de asilos y de supervisión constante complica la evaluación real de la capacidad institucional.
Una deuda institucional y social
El abandono y la omisión de cuidados pueden constituir delito. Sin embargo, la denuncia es baja y los procesos suelen ser largos Tlaxcala enfrenta varios desafíos:
Crear un sistema estatal integral de cuidados ,Ampliar la red de asilos públicos.
Supervisar espacios privados ,Fortalecer campañas de concientización ,Garantizar atención geriátrica especializada.
Conclusión: el rostro invisible de la vejez
La realidad del adulto mayor en abandono en Tlaxcala no se limita a estadísticas. Es visible en los cruceros donde personas de edad avanzada piden monedas; en viviendas donde viven solos; en casos de despojo familiar; y en la insuficiencia de espacios de atención permanente.
El envejecimiento poblacional es un hecho irreversible. La pregunta es si el estado está preparado para enfrentarlo.
Mientras existan adultos mayores explotados, despojados o viviendo en soledad, Tlaxcala tendrá una deuda pendiente con quienes construyeron su presente.
La vejez no debería ser una etapa de abandono, sino de respeto, cuidado y dignidad.













