Fabiola Márquez
Este 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, cientos de mujeres salieron a las calles de la capital del estado para participar en la marcha del 8M, una movilización marcada por consignas, iconoclasia y acciones simbólicas para exigir justicia ante la violencia de género, el fin de los feminicidios y mayor respuesta institucional frente a las demandas de las colectivas feministas.
La protesta se desarrolló en el centro de Tlaxcala, donde colectivas feministas, familiares de víctimas y ciudadanas caminaron juntas para visibilizar el hartazgo social frente a la violencia que enfrentan las mujeres. Durante el recorrido, las participantes portaron pancartas, corearon consignas y realizaron actos de denuncia pública contra la impunidad en casos de desapariciones, agresiones y feminicidios.
Previo a la movilización, el gobierno estatal colocó vallas metálicas y estructuras de protección alrededor de diversos edificios públicos, entre ellos el Palacio de Gobierno de Tlaxcala, medida que fue interpretada por algunas manifestantes como un intento de blindar a las instituciones frente a las demandas sociales.
Durante la jornada, un grupo de participantes retiró parte del blindaje instalado en la zona de la Dirección de Gobernación. En ese punto también se registraron daños en algunas ventanas y la quema de estructuras de madera que formaban parte de la protección colocada en el inmueble. Para varias manifestantes, las vallas simbolizaban una barrera entre las autoridades y la exigencia de justicia que, aseguran, continúa sin respuestas suficientes.
La movilización también dejó actos de iconoclasia y consignas en distintos edificios públicos del primer cuadro de la ciudad, entre ellos el Congreso del Estado de Tlaxcala y el Palacio de Justicia de Tlaxcala, donde colectivos plasmaron mensajes relacionados con feminicidios, desapariciones y la exigencia de justicia para las víctimas de violencia de género.
En este último inmueble se vivieron momentos de tensión cuando, desde la parte alta del edificio, un trabajador arrojó agua hacia algunas de las manifestantes que se encontraban en la zona, mientras continuaban las consignas y acciones de protesta.
A lo largo de la jornada, el ambiente se mantuvo entre la indignación, la memoria y la denuncia. Las consignas y pancartas recordaron los nombres de víctimas de violencia, al tiempo que exigían a las autoridades mayor compromiso para garantizar la seguridad de las mujeres y acceso real a la justicia.
Finalmente, con el paso de las horas y al caer la noche, las manifestantes comenzaron a retirarse del centro de la ciudad. Antes de concluir la movilización, diversas colectivas feministas reiteraron que el 8M no es una fecha de celebración, sino una jornada de memoria, resistencia y exigencia para que las instituciones atiendan de manera efectiva la violencia que enfrentan las mujeres en Tlaxcala y en todo el país.













