El uso de inteligencia artificial generativa en el sector empresarial mexicano ha dejado de ser experimental para convertirse en una prioridad estratégica. En los últimos dos años, las compañías en el país han duplicado su inversión en este tipo de tecnología, reflejando un cambio hacia su integración en procesos clave de operación y toma de decisiones.
De acuerdo con el análisis, el gasto en estas herramientas registró un crecimiento cercano al 139%, impulsado por la necesidad de automatizar tareas, mejorar la productividad y fortalecer la competitividad frente a mercados globales. Este avance marca una transición importante, ya que las empresas han pasado de realizar pruebas aisladas a implementar soluciones más estructuradas dentro de sus operaciones diarias.
Otro de los cambios relevantes es la transformación en la forma en que las compañías interactúan con la información digital. Las búsquedas en internet, por ejemplo, se han vuelto más extensas y conversacionales, lo que modifica la manera en que las marcas posicionan sus productos y servicios. Este nuevo entorno obliga a replantear estrategias de marketing, análisis de datos y relación con los consumidores.
Pese al crecimiento acelerado, especialistas advierten que aún existen retos en la adopción plena de la inteligencia artificial, como la falta de talento especializado y la necesidad de medir con claridad el retorno de inversión. Sin embargo, la tendencia apunta a que el uso de estas tecnologías seguirá expandiéndose en México, consolidándose como un elemento central en la transformación digital de las empresas.













