Lizeth Cuahutle
Lo que pretendía ser una conferencia para justificar su trabajo terminó convirtiéndose en una exposición pública de la falta de resultados del segundo regidor de Yauhquemehcan y presidente de la Comisión de Obras Públicas, Adolfo Rivera Portillo.
El propio funcionario reconoció que no puede presumir logros concretos durante su encargo, pese a encabezar una de las comisiones más importantes del ayuntamiento y percibir un salario superior a los 26 mil pesos mensuales.
Durante varios minutos, el regidor habló de gestiones, reuniones, visitas a la Cámara de Diputados, acercamientos con senadores y conflictos internos dentro de la administración municipal.
Sin embargo, cuando llegó el momento de mencionar obras concluidas o beneficios directos para la población, las respuestas se quedaron en proyectos que aún no existen.Incluso la obra de agua potable que mencionó para San José Tetel permanece únicamente en etapa de gestión y todavía no se ejecuta.
El funcionario atribuyó la falta de avances a la mala relación con la administración municipal y a los obstáculos que, según él, enfrenta dentro del ayuntamiento.
Sin embargo, para muchos ciudadanos resulta difícil explicar cómo el presidente de la Comisión de Obras Públicas puede reconocer públicamente que no tiene logros que presentar después de casi dos años de gobierno.
Paradójicamente, el propio regidor informó que percibe aproximadamente 26 mil 600 pesos mensuales por su función dentro del cabildo.La situación abre un debate incómodo en Yauhquemehcan: ¿qué resultados debe entregar un representante popular que encabeza la Comisión de Obras Públicas y admite que no puede señalar una sola obra terminada derivada de su trabajo?.
Durante la conferencia también cuestionó la falta de «piso parejo» dentro del ayuntamiento y acusó al presidente municipal de concentrar el protagonismo político.
No obstante, terminó reconociendo que varias de las obras realizadas por la administración sí eran necesarias e incluso felicitó al alcalde por algunos trabajos.
Mientras las obras permanecen en trámite, las promesas continúan en gestión y los resultados siguen pendientes, la ciudadanía observa cómo uno de sus representantes admite públicamente que no tiene logros concretos que presentar.
En política, las reuniones pueden contarse, las gestiones pueden anunciarse y las excusas pueden repetirse; sin embargo, los resultados son los que finalmente justifican el salario y la representación de un servidor público.
Y en este caso, fue el propio regidor quien terminó reconociendo que esos resultados simplemente no han llegado.













