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Temporada de hongos reactiva la economía de comunidades de La Malinche

Lizeth Cuahutle

Con la llegada de las lluvias, las faldas de La Malinche vuelven a cubrirse de uno de los tesoros naturales más apreciados por las comunidades de Tlaxcala: los hongos silvestres. Cada año, entre junio y septiembre, decenas de especies brotan entre los bosques de pino y oyamel, convirtiéndose en alimento, tradición, actividad económica y atractivo turístico.

Habitantes de comunidades cercanas al Parque Nacional La Malinche se internan en el bosque desde las primeras horas del día para recolectar distintas variedades de hongos comestibles que posteriormente venden en mercados locales o consumen en sus hogares.

Especialistas señalan que en La Malinche se han identificado cientos de especies de hongos, aunque únicamente una parte puede consumirse. Entre los más buscados destacan el escobeta, el duraznillo, el panza azul, el hongo de ocote, las trompetillas, algunos boletos y ciertas variedades de amanitas comestibles que forman parte de la gastronomía tradicional de la región.

Los recolectores experimentados aseguran que cada especie tiene características particulares que permiten identificarla. Algunos hongos comestibles crecen cerca de determinadas especies de árboles, otros aparecen únicamente en zonas húmedas o entre la hojarasca. El color, la forma del sombrero, el olor, las láminas y la textura son aspectos que las familias conocen gracias a conocimientos transmitidos de generación en generación.

Sin embargo, el bosque también alberga especies altamente tóxicas. Algunas variedades de amanitas venenosas pueden confundirse fácilmente con hongos comestibles, por lo que los expertos recomiendan no consumir especies desconocidas ni confiar únicamente en creencias populares.

Entre los mitos más comunes se encuentra pensar que si un hongo es comido por insectos es seguro para las personas, o que una moneda de plata cambia de color al cocinarlo si es venenoso. Especialistas señalan que estos métodos carecen de validez científica.

Las especies tóxicas suelen presentar colores llamativos, anillos en el tallo o volvas en la base, aunque estas características no son una regla absoluta. Por ello, los recolectores tradicionales insisten en que la única forma segura de consumir hongos silvestres es conocer perfectamente la especie.

Cada temporada, las autoridades sanitarias reportan casos de intoxicación relacionados con el consumo de hongos venenosos. Los síntomas pueden incluir dolor abdominal, vómito, diarrea, mareos e incluso daños graves al hígado o los riñones.

La recolección de hongos representa una tradición transmitida de generación en generación. Muchas familias aprenden desde la infancia a identificar las especies comestibles y a distinguirlas de aquellas que pueden resultar tóxicas. El conocimiento tradicional ha permitido conservar esta práctica que, además de cultural, se convierte en un ingreso económico durante la temporada de lluvias.

En mercados de Tlaxcala y municipios del oriente del estado, los precios pueden variar dependiendo de la especie y la abundancia. Algunos hongos se comercializan por litro, cubeta o kilogramo, alcanzando costos que van desde los 50 hasta los 250 pesos.

La gastronomía tlaxcalteca ha incorporado los hongos silvestres en numerosos platillos. Se preparan en quesadillas, sopas, tamales, guisos con chile pasilla, mixiotes, moles y salsas tradicionales, convirtiéndose en un ingrediente emblemático de la cocina de temporada.

Además de su valor alimenticio, los hongos desempeñan una función fundamental dentro del ecosistema. Ayudan a descomponer materia orgánica, reciclar nutrientes y mantener la salud del bosque. Algunos establecen asociaciones con las raíces de los árboles, favoreciendo el crecimiento de los bosques de pino y encino que predominan en La Malinche.

Sin embargo, especialistas y autoridades ambientales han advertido sobre diversos riesgos que enfrentan estos ecosistemas. La tala clandestina, los incendios forestales, la expansión urbana y el cambio climático pueden afectar la aparición de hongos y la conservación de las especies.

Durante los fines de semana de temporada, algunas comunidades organizan recorridos micológicos y actividades de educación ambiental que permiten a visitantes conocer las especies del bosque y la importancia de conservar este patrimonio natural.

La temporada de hongos en La Malinche no solamente representa una tradición culinaria. También refleja la estrecha relación entre las comunidades y el bosque, una actividad que genera ingresos, preserva conocimientos ancestrales y recuerda la importancia de proteger uno de los ecosistemas más importantes de Tlaxcala.

Mientras las lluvias continúen alimentando la montaña, los hongos seguirán apareciendo entre los senderos de La Malinche, manteniendo viva una de las expresiones más representativas de la cultura, la biodiversidad y la identidad tlaxcalteca.

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