EL PODER AL SERVICIO DEL PUEBLO
LOURDES ROMERO
Este fin de semana, se conmemoró el cuarto año del triunfo de la Cuarta Transformación (4T) en el Estado de Tlaxcala. En la plaza de toros de Apizaco, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros emitió un mensaje, cargado de emoción, pero también de datos y símbolos, para exponer los alcances del movimiento social que ha abanderado, generando importantes cambios en la sociedad tlaxcalteca.
Uno de los puntos a destacar de su discurso es, sin duda, su interés por reivindicar el papel del estado más pequeño del país como una entidad capaz de ser referente nacional.
Por ejemplo, en cuatro años, la administración de Lorena Cuéllar ha entregado más de seis mil obras en distintos rubros, lo que implica un promedio de seis al día. Esta cifra, evidentemente inédita, expresa con hechos que, en el primer gobierno de la 4T en Tlaxcala, el poder se ha puesto al servicio del pueblo.
Claramente, Cuéllar Cisneros ha hecho eco del legado lopezobradorista, pues detrás de cada obra -incluso de cada programa y cada acción- hay una declaración de principios políticos y sociales que se cumple. Es decir, hay una congruencia entre los ideales de este gobierno y sus resultados, porque en su centro prevalece la decisión de hacer visible a un estado históricamente relegado.
Si se analiza con detenimiento, bajo la visión del actual gobierno, Tlaxcala se muestra como una entidad que avanza con orgullo y dignidad, no por una narrativa oficial, sino como consecuencia de lo que la administración estatal ha conseguido de la mano de la ciudadanía, que depositó su confianza en su proyecto. Por esa razón, los logros alcanzados en el estado, en lo que va del actual sexenio, no pueden ignorarse.
Poner el poder al servicio del pueblo ha significado usar el presupuesto para fortalecer la inversión en infraestructura, permitiendo con ello la reducción de la pobreza extrema y la disminución de las carencias sociales. El dinero público ha sido útil para aumentar el número de universidades, mejorar los centros de salud y los hospitales, y abatir el rezago en equipamiento y tecnología en seguridad. Hoy, el 90% de los hogares recibe apoyo estatal o federal y, muy pronto, Tlaxcala tendrá una cobertura total en electrificación, reafirmando así el eje de justicia social de la 4T.
Bastantes fueron los logros expuestos el sábado pasado ante miles de ciudadanos congregados en el coso de la ciudad rielera. Pero por encima de ello, sobresale la determinación de la mandataria estatal de seguir haciendo más por Tlaxcala. De este modo, a dos años de concluir su periodo, la gobernadora se ha comprometido a no bajar el ritmo, y ha pedido a sus colaboradores no distraerse, porque aún queda mucho por hacer.
Ella sabe que el gran reto es consolidar lo avanzado, hacer que la transformación no solo se mida en obras o apoyos, sino en un estado fuerte, porque, como bien reflexionó a propósito de los 500 años de la fundación de la Ciudad de Tlaxcala, la historia demuestra que los cambios solo son duraderos cuando trascienden la administración pública y se convierten en cultura política. Y justamente, una nueva cultura política, basada en la eficiencia, la eficacia, y un profundo amor a Tlaxcala, es la que construye Lorena Cuéllar: la misma que aspira a ser su gran legado.













