Fabiola Márquez
El abandono de perros se ha convertido en una problemática cada vez más visible en la capital de Tlaxcala y en municipios aledaños, donde diariamente pueden observarse animales deambulando por calles, carreteras, mercados y zonas habitacionales, muchos de ellos en condiciones de vulnerabilidad.
Los datos disponibles dan una dimensión preocupante: de los 2 mil 931 animales retirados de la vía pública por 36 municipios durante un periodo de un año, aproximadamente el 95 por ciento fueron perros. Esto representa alrededor de 2 mil 784 canes, aunque la cifra no significa que todos hayan sido abandonados, pues también incluye animales entregados voluntariamente o retirados por distintas circunstancias.
El problema, sin embargo, deja una pregunta inevitable: ¿qué está pasando en Tlaxcala para que tantos perros terminen en las calles? No existe actualmente un registro estatal que permita conocer con exactitud cuántos son abandonados cada semana o cada mes, y esa falta de información también dificulta dimensionar completamente el fenómeno.
La situación no se limita a una sola región. En la capital y municipios cercanos, así como en otras zonas del estado, es frecuente encontrar perros que alguna vez tuvieron dueño y que ahora sobreviven entre el tráfico, la basura y la falta de alimento, además de enfrentar enfermedades, agresiones y reproducción sin control.
Por ello, el llamado es principalmente a quienes tienen una mascota: un perro no es un juguete ni una responsabilidad temporal. Antes de adquirir o adoptar uno se debe considerar el compromiso económico, el espacio, la alimentación, la atención veterinaria y los cuidados que necesitará durante toda su vida. Abandonarlo porque creció, enfermó o dejó de ser conveniente también es una forma de maltrato.
Las autoridades de bienestar animal también tienen un reto importante: fortalecer las campañas de esterilización, adopción, rescate y concientización, pero sobre todo generar estadísticas confiables que permitan saber cuántos animales llegan a las calles y en qué municipios se concentra el problema.
Porque detrás de cada perro abandonado hay una historia y, muchas veces, una decisión humana. La pregunta queda sobre la mesa: ¿qué estamos haciendo como sociedad para detener el abandono animal en Tlaxcala? La responsabilidad no es solamente de las autoridades o de los protectores; también comienza en casa, con conciencia, respeto y compromiso.













