Aldo Romero
Autoridades del municipio de Huamantla fijaron postura tras los lamentables hechos ocurridos durante la más reciente edición de la «Huamantlada 2026», la cual dejó el saldo de una persona fallecida y 9 más hospitalizadas.
A través de un desplegado, las autoridades señalaron que la «Huamantlada» no es una decisión aislada, sino que se trata del resultado de un «riguroso proceso de planeación».
Enfatizaron que no se trata de un evento improvisado o sin supervisión, pues previo a su realización se llevaron a cabo constantes reuniones de organización y mesas de trabajo interinstitucionales en las que participaron la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano, Protección Civil Estatal (CEPC), autoridades de la Secretaría de Salud del Estado (SESA) y los mandos de seguridad municipal.
Informaron que en dichas reuniones se evaluó, consensuó y aprobó de manera colegiada el «Plan Operativo Integral», el cual permitió garantizar que todas las corporaciones, particularmente las de orden estatal y federal, conocieran sus atribuciones y responsabilidades dentro del circuito.
Por otra parte, y precisando que no se aplicó una Ley Seca general, las autoridades mencionaron que se tomaron medidas focalizadas en la regulación de bebidas alcohólicas y la prevención de incidentes derivados de su consumo.
Pese a la coordinación institucional y la aprobación de todo un plan de desarrollo, la autoridad municipal realizó una autocrítica ante la alta incidencia de accidentes registrada este año, reconociendo que se vieron superados.»A pesar de los filtros preventivos, la revisión de estructuras y la planeación colegiada previa —realizada en estrecha coordinación con las instancias estatales y federales—, los factores asociados al exceso de afluencia y al desacato de las medidas preventivas individuales superaron los cercos de contención».
Ante ello, la autoridad municipal convocará a una mesa técnica de evaluación extraordinaria con todas las corporaciones participantes, con el objetivo de analizar a fondo los riesgos y replantear la viabilidad y normatividad estricta de los protocolos futuros.
Asimismo, hicieron un llamado enérgico a la corresponsabilidad ciudadana, recordando que la preservación de la vida humana y el orden público deben estar siempre por encima de cualquier festividad.










