Hay fechas que no necesitan ser anunciadas para permanecer en la memoria. Para la familia Muñoz, el 13 de septiembre es una de ellas. El pasado domingo se cumplieron seis años desde que Daniela Muñoz Muñoz, una joven profesora de 25 años, salió de su domicilio en Apizaco para encontrarse con un conocido. Fue la última vez que sus padres, Rosa María Muñoz Acoltzi y Jorge Muñoz, supieron de ella.
Daniela fue vista por última vez sobre la calle Barberán y Collar. Después vino el silencio. Su familia acudió ante las autoridades para denunciar la desaparición y comenzó una búsqueda que pronto dejó de ser solamente familiar: amigos, colectivos feministas y ciudadanos salieron a las calles de Apizaco y de la capital tlaxcalteca para exigir que la investigación avanzara y que el nombre de Daniela no quedara reducido a un expediente.
El 8 de octubre de 2020 llegó uno de los primeros avances: agentes ministeriales detuvieron en el Estado de México a Álvaro Daniel N., señalado como la última persona que estuvo con Daniela y posteriormente procesado por su desaparición. Durante las investigaciones también fue asegurado un vehículo relacionado con el imputado, donde fueron localizados indicios incorporados al proceso penal.
La búsqueda continuó mientras el caso avanzaba lentamente en los tribunales. En mayo de 2023 se ofreció una recompensa de 300 mil pesos para obtener información que permitiera conocer el paradero de la joven. Hubo audiencias diferidas y recursos legales, mientras sus padres seguían esperando una respuesta que no llegaba.
Finalmente, en abril de 2024, el Tribunal de Enjuiciamiento dictó sentencia condenatoria contra Álvaro Daniel N. y le impuso 56 años de prisión por el delito de desaparición cometida por particulares. Después de años de investigación y de un proceso judicial prolongado, llegó la condena.
Pero la sentencia dejó una ausencia que ninguna resolución judicial ha podido llenar: Daniela sigue sin ser localizada. Para su familia, castigar al responsable representa un paso hacia la justicia, pero no significa el cierre de una historia que comenzó con una desaparición y que todavía carece de una respuesta fundamental: dónde está la joven profesora. Sus padres, sus familiares y los amigos que durante estos seis años han acompañado la búsqueda la siguen esperando.
Y ayer, nuevamente, las calles de Apizaco fueron escenario de la exigencia de justicia. Familiares, amigos y ciudadanos marcharon para mantener vigente el nombre de Daniela y recordar que, aunque existe una sentencia, todavía falta encontrarla. Seis años después, la movilización demuestra que el caso no ha quedado en el olvido y que la búsqueda continúa siendo una demanda pendiente.
Este 13 de septiembre, seis años después, la familia Muñoz vuelve a enfrentar una fecha que divide el calendario entre el antes y el después de Daniela. La justicia avanzó con una condena, pero la herida permanece abierta. Porque mientras no se conozca el paradero de Daniela Muñoz Muñoz, la justicia no habrá terminado de llegar; y mientras tanto, su familia y sus amigos siguen esperando que algún día vuelva a casa.











