En semanas pasadas , Cupertino N. denunció haber sido golpeado y detenido por policías municipales después de fotografiar y grabar una patrulla volcada en San Francisco Temetzontla. Su familia acusa a los uniformados de quitarle el teléfono, exigirle la contraseña y borrar las imágenes del accidente.
Los policías sostienen una versión distinta y aseguran que el ciudadano los agredió. La Comisión Estatal de Derechos Humanos ya investiga el caso por probable uso excesivo de la fuerza, por lo que serán las autoridades las encargadas de determinar qué ocurrió y deslindar responsabilidades.
Pero mientras eso sucede, una pregunta comienza a crecer entre los habitantes: ¿dónde está el Ayuntamiento de Panotla? Hasta el momento, el gobierno de Idelfonso Carro Roldán no ha ofrecido una explicación contundente sobre la actuación de sus elementos ni ha dejado claro qué medidas tomó frente a los señalamientos.
Y el silencio resulta todavía más incómodo cuando se habla de policías municipales, porque no son elementos ajenos: son servidores públicos que portan un uniforme y una placa bajo el mando del Ayuntamiento. Si actuaron conforme a la ley, que se demuestre; si hubo abuso, la ciudadanía exige que se investigue y se sancione.
El antecedente tampoco ayuda. En 2023, la Comisión Estatal de Derechos Humanos emitió una recomendación contra el Ayuntamiento de Panotla por una detención arbitraria ocurrida en 2019. Por eso, el caso de Cupertino no puede despacharse simplemente como un conflicto entre particulares.
El pueblo de Panotla exige una aclaración, pero sobre todo exige autoridad. No discursos, no silencio y mucho menos protección corporativa: una explicación clara de qué ocurrió aquella noche, qué hicieron los policías y qué hará el Ayuntamiento ante las acusaciones.
Porque Idelfonso Carro Roldán puede presumir obras, seguridad y cercanía con la gente, pero también debe responder cuando su propia policía es señalada. La ciudadanía ya puso el caso sobre la mesa; ahora le corresponde al Ayuntamiento demostrar si gobierna para proteger a los ciudadanos o para proteger a sus uniformados.












