La salida aparatosa de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros de un evento en Calpulalpan, tras la protesta de productores, puso nuevamente bajo la lupa a la Dirección de Gobernación, encabezada por Rafael Coca Vázquez, quien enfrenta cuestionamientos por la forma en que se han atendido los conflictos sociales durante su gestión.
Los propios campesinos señalaron directamente al director de Gobernación, a quien acusaron de romper los procesos de diálogo y responsabilizaron de lo ocurrido durante la jornada. El señalamiento no es menor, particularmente porque la función de esta área debería estar enfocada precisamente en prevenir conflictos, mantener comunicación con los sectores inconformes y construir acuerdos antes de que las protestas escalen.
Antonio Martínez Velázquez, coordinador de Comunicación del Gobierno del Estado, reconoció que el episodio no puede minimizarse y confirmó que el equipo de la Secretaría de Gobierno realizará una evaluación sobre los resultados de la Dirección de Gobernación, además de advertir que habrá que “apretar lo que haya que apretar” donde sea necesario.
El episodio vuelve inevitable el cuestionamiento sobre el desempeño de Coca Vázquez desde que asumió la responsabilidad de Gobernación. Los conflictos sociales y reclamos que han surgido durante este periodo ponen en duda la capacidad de la dependencia para anticiparse a las inconformidades y resolverlas mediante el diálogo, antes de que terminen convirtiéndose en escenarios incómodos para el propio Gobierno estatal.
Y el costo político no lo está pagando únicamente Gobernación. En Calpulalpan, la falta de previsión terminó exponiendo a la propia gobernadora, quien tuvo que abandonar el lugar en medio de un operativo que evidenció que algo falló en la coordinación y en el análisis previo del escenario.
El propio Gobierno reconoció que para cada evento existe un análisis de riesgo y que, en este caso, el escenario estaba considerado como un “foco amarillo”. Si existía conocimiento de una posible inconformidad, la pregunta es por qué no se logró contener el conflicto mediante el diálogo y evitar que la situación escalara hasta comprometer la salida de la mandataria.
Más que un simple “error de logística”, como inicialmente se calificó, el episodio coloca a Rafael Coca Vázquez frente a una revisión necesaria de su desempeño. Si Gobernación no logra anticipar los conflictos, mantener abiertos los canales de diálogo y evitar que las protestas terminen exponiendo a la gobernadora, entonces la pregunta permanece sobre la mesa:
¿está funcionando la Dirección de Gobernación o su titular ya quedó rebasado por los conflictos que debería atender?












