Últimas noticias:

El SNTE Tlaxcala tras tres años de control: abusos, opacidad y desgaste sindical



Fabiola Márquez

A tres años de que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) emitiera la convocatoria, el 25 de octubre de 2021, la dirigencia encabezada por Cutberto Chávez de la Rosa se consolida como uno de los periodos más cuestionados, cerrados y opacos en la historia reciente del sindicalismo magisterial en Tlaxcala. Lo que inició como una promesa de estabilidad y orden interno derivó en un modelo de control político, concentración de decisiones y deterioro de la vida sindical.

Lejos de fortalecer la democracia interna y la representación de las bases, Chávez de la Rosa construyó un liderazgo centralista, autoritario y patrimonialista, utilizando la estructura sindical como instrumento de control y negociación política, mientras se pospone indefinidamente la renovación de la dirigencia y se evade de manera sistemática la rendición de cuentas ante miles de trabajadores de la educación.

Un dirigente que se aferra al poder

La convocatoria emitida por el CEN del SNTE establecía un periodo máximo de tres años para la dirigencia seccional. Ese plazo se cumplió sin que Cutberto Chávez de la Rosa impulsara un proceso claro, abierto y democrático para la elección de un nuevo líder. No hubo calendario público, reglas claras ni garantías de participación para las bases. En su lugar, prevalecieron el silencio institucional, la ambigüedad jurídica y la simulación.

La estrategia ha sido administrar el desgaste del magisterio: apostar al cansancio, a la fragmentación y al miedo antes que al respeto de la legalidad interna. El informe de actividades presentado en 2023 distó mucho de ser un ejercicio de transparencia. Fue, más bien, un acto político diseñado para maquillar cifras, omitir decisiones clave y eludir señalamientos que ya circulaban con fuerza entre docentes y trabajadores sindicalizados.

Colusión sindical-gubernamental: el poder que no rinde cuentas

Durante este periodo, el SNTE en Tlaxcala dejó de fungir como contrapeso del poder educativo estatal y se transformó en un aliado funcional de la autoridad. Diversos docentes señalan la existencia de prácticas recurrentes de asignación discrecional de plazas, presunta venta de espacios laborales y beneficios otorgados a familiares y personas cercanas a integrantes del comité seccional.

En este entramado aparece el nombre de Homero Meneses Hernández, secretario de Educación Pública del estado de Tlaxcala, cuya cercanía con la dirigencia sindical ha sido señalada como un factor clave en estas decisiones. Para amplios sectores del magisterio, esta relación representa una grave colusión entre quien debe garantizar legalidad, equidad y transparencia en el sistema educativo y quien debería defender los derechos laborales de los trabajadores.

La consecuencia es una base magisterial desprotegida, sin mecanismos reales de denuncia y sometida a un doble poder que opera sin controles efectivos.

Plazas como moneda de control político

Uno de los reclamos más persistentes gira en torno al uso discrecional de las plazas. Docentes denuncian que se ha beneficiado con bases definitivas a hijas e hijos de integrantes del comité seccional, así como a personas cercanas a compañeras del propio comité, sin que medien procesos públicos, criterios claros ni convocatorias abiertas.

Estas prácticas no sólo vulneran la legalidad, sino que refuerzan un sistema de lealtades personales donde la estabilidad laboral se convierte en moneda de cambio político. El mensaje para la base es claro: el acceso a derechos depende de la cercanía con la dirigencia, no del mérito ni de la antigüedad.

El sindicato que precariza a sus propios trabajadores

Paradójicamente, mientras la dirigencia presume ser defensora de los derechos laborales, al interior del propio sindicato se profundizó la precarización. A su llegada, Chávez de la Rosa impulsó una reestructura administrativa que eliminó empleos formales y los sustituyó por contratos por honorarios, dejando a trabajadores sin prestaciones, sin aguinaldo y sin certeza salarial.

En algunos casos, los salarios fueron reducidos hasta en un 50 por ciento. Estas decisiones evidencian una lógica de control financiero que prioriza la concentración de recursos en la cúpula sindical, aun a costa de vulnerar a quienes sostienen la operación cotidiana del sindicato.

Recursos sindicales como botín

El uso discrecional de bienes sindicales es otro de los señalamientos recurrentes. Durante esta gestión se adquirieron tres unidades vehiculares que, oficialmente, estarían destinadas a las ocho regiones sindicales. Sin embargo, testimonios internos indican que al menos una de estas unidades fue utilizada para fines personales, beneficiando a familiares y a la pareja de un secretario de organización.

La ausencia de auditorías, informes públicos y controles internos refuerza la percepción de que los recursos de miles de docentes son administrados como propiedad privada, sin responsabilidad colectiva ni rendición de cuentas.

La ambulancia que no sirve y la opacidad como norma

Otro emblema del desorden administrativo es la ambulancia solicitada a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, presentada como un logro para el magisterio. En la práctica, la unidad no opera, no cuenta con personal capacitado ni con protocolos de uso claros. No existen informes públicos que justifiquen su adquisición ni su mantenimiento.

El involucramiento de Juan Corona, señalado por trabajadores como “aviador”, en transmisiones relacionadas con la licitación del vehículo, exhibe el nivel de improvisación y la falta de profesionalismo que caracterizan a la actual dirigencia.

Castigo a la base y simulación festiva

Mientras la cúpula concentra recursos y privilegios, los secretarios generales y las delegaciones enfrentan la negativa sistemática de apoyos básicos, incluso para papelería y operación mínima. La vida sindical cotidiana recae en el esfuerzo personal de las bases, mientras la dirigencia organiza eventos espectaculares para proyectar una imagen de fortaleza.

La rifa anual de un automóvil es el ejemplo más citado. Lejos de ser un beneficio transparente, docentes señalan que el sorteo estaría amañado, con la circulación de cerca de 50 mil boletos y sin claridad sobre el proceso. Para muchos, se trata de un montaje propagandístico que refuerza el control político y no la justicia sindical.

Negociaciones, traiciones y reacomodos internos

La salida de la maestra Wendoline Amaro, quien encabezaba una de las delegaciones más grandes, es otro episodio que ilustra el estilo de conducción interna. Diversas voces señalan que su desplazamiento fue orquestado desde la dirigencia, al considerarla un obstáculo político. Se le retiraron plazas y espacios de influencia, en un movimiento que evidenció el uso del poder sindical para neutralizar liderazgos incómodos.

Sin embargo, recientemente se le volvió a ver cercana a la dirigencia, incluso agradeciendo públicamente durante un evento social, lo que para muchos docentes confirma que las diferencias internas no se resuelven con principios, sino con negociaciones opacas y acuerdos políticos que se sellan lejos de la base.

El saldo de tres años

Tras tres años de gestión, el balance para amplios sectores del magisterio es contundente: un SNTE Tlaxcala debilitado, dividido, subordinado al poder político y cada vez más alejado de su función original de defensa colectiva.

El desgaste sindical no es casual ni accidental. Es el resultado de un modelo de control que cerró espacios, castigó la crítica, normalizó la opacidad y convirtió al sindicato en una estructura al servicio de unos cuantos.

Mientras no se investiguen a fondo estos señalamientos, no se transparenten los recursos y no se convoque a una verdadera renovación democrática, el SNTE en Tlaxcala seguirá atrapado en una crisis de legitimidad que amenaza con profundizarse

2 respuestas

  1. De qué nos espantamos?? Siempre ha sido así buscan llegar al poder para ver qué ordeñan, algunos llegan con plazas administrativas y salen como directores y nos limita a quien si nos gusta la educación, efectivamente autos a su disposición y los que trabajamos lejos debemos llevarnos los nuestros (ellos cuidan los suyos) plazas a sus familiares, a sus novias, años en el sindicato y no quieren regresar a las escuelas, a las aulas, en fin una porquería.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte este artículo en tus redes

Suscribirse

El presionar suscribir acepta nuestro aviso de privacidad.

Últimas noticias

Your Ad Here
Ad Size: 336x280 px