La definición de Morena sobre quién encabezará en Tlaxcala la Coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación puede convertirse en la primera gran sacudida del tablero rumbo a 2027. Mientras la dirigencia nacional mantiene pendiente el anuncio, los grupos políticos ya calculan sus siguientes movimientos.
Alfonso Sánchez García llega a esta recta final con una presencia que difícilmente pasa desapercibida. Recorridos, entrevistas, publicaciones y el respaldo de simpatizantes lo mantienen en el centro de la conversación, al grado de que en redes sociales ya circulan mensajes que anticipan su triunfo. La designación, sin embargo, aún no es oficial; lo que sí resulta evidente es el ambiente de expectativa que se ha generado a su alrededor.
Ana Lilia Rivera juega distinto. Con menor exposición cotidiana, mantiene presencia y estructura, mientras que la reciente visita de Claudia Sheinbaum a Tlaxcala le permitió compartir reflectores con distintos actores del movimiento, entre ellos Marcela González. Mientras Alfonso mantiene una estrategia de alta exposición pública, Ana Lilia parece apostar por un perfil más discreto.
Raymundo Vázquez Conchas, por su parte, ya dejó sobre la mesa una posible ruta: ha señalado que, si no resulta elegido, estaría dispuesto a caminar con Ana Lilia. La incógnita está ahora en qué harán otros grupos, particularmente los vinculados con los Garay, que hasta el momento han mantenido un perfil mucho más silencioso.
El PT puede convertirse en otra pieza relevante. Su dirigencia nacional ha planteado diferencias con Morena y la posibilidad de competir por separado en 2027. Si esa postura se traslada a Tlaxcala, la definición morenista podría modificar acuerdos y entendimientos que hasta ahora parecían posibles.
El Verde también observa. Aunque ha mantenido cercanía con Morena, sus movimientos han sido cautelosos y todavía no termina de mostrar todas sus cartas. Su posición será uno de los elementos a observar una vez que Morena haga pública su definición.
Del otro lado, el PRI ya tiene una figura que ha sido colocada públicamente como una de sus cartas rumbo a 2027: Anabell Ávalos. Mientras espera el desenlace morenista, el tricolor trabaja en recuperar estructura territorial y preparar su operación electoral en los 60 municipios. No espera a que otros definan su ruta: también construye la propia.
El PRD tampoco está esperando sentado. Bajo la conducción de Juan Manuel Cambrón Soria, el partido ha comenzado a desplegar una estrategia territorial para recorrer municipios y comunidades, sumar liderazgos y recuperar presencia de cara a 2027. Su mensaje ya tiene lema: “Salvar a Tlaxcala es… ¡por todo o nada!”, acompañado de un discurso de crítica al poder y llamado a organizarse desde el territorio. Cambrón, además, ha descartado por ahora una alianza con PRI y PAN, aunque mantiene abierta la posibilidad de explorar otros acuerdos.
El PAN, con Miriam Martínez, y Movimiento Ciudadano, con Dafne Figueroa, también buscan abrirse espacio. Y aquí está lo interesante: ninguno de estos movimientos ocurre de manera aislada. La definición de Morena puede convertirse en el punto de partida para que algunos grupos acerquen posiciones, otros rompan puentes y algunos más busquen nuevas alianzas.
Porque en política, a veces el movimiento más importante no es el que se anuncia, sino el que provoca. Y la ficha que Morena coloque sobre la mesa podría obligar al resto de los partidos y grupos políticos de Tlaxcala a decidir, finalmente, de qué lado quieren jugar rumbo a 2027.












