¡Sorprendente! Gusano-árbol atrae la atención de la comunidad científica

Redacción

Los gusanos de la especie Ramisyllis multicaudata —descrita en 2012 por un equipo internacional liderado desde la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en España— tienen un cuerpo ramificado y viven de manera simbiótica dentro de esponjas marinas, lo que los hace diferentes a todas las demás especies de anélidos.

Este cuerpo ramificado consta de una única cabeza, pero se divide multitud de veces hasta tener cientos o miles de partes posteriores. Esta singular característica les ha dado el sobrenombre de gusanos-árbol. Hasta ahora, solo se sabía que este cuerpo ramificado implicaba un intestino también ramificado. Sin embargo, nunca se había estudiado cómo afectaba esta morfología al resto de órganos internos.

Ahora, el mismo equipo —integrado por investigadores de la UAM y la Universidad Georgia Augusta de Gotinga en Alemania, en colaboración con instituciones alemanas y australianas— ha demostrado que, cuando el cuerpo de estos animales se divide, también lo hacen todos sus órganos internos, algo que nunca antes había sido observado en un anélido.

“Los modelos tridimensionales desarrollados durante esta investigación nos permitieron encontrar una nueva estructura anatómica exclusiva de estos animales, que está formada por puentes de musculatura que cruzan entre los distintos órganos cuando hay una ramificación”, detallan los autores del estudio.

“Estos puentes de musculatura —agregan— son fundamentales porque nos permitieron confirmar que el proceso de bifurcación no se produce en las primeras etapas de la vida, sino una vez los gusanos ya son adultos y a lo largo de toda su vida”.

Además, los investigadores han propuesto que, gracias a esta estructura, en cada punto de bifurcación es posible distinguir el eje original del eje derivado, algo que no había sido posible hasta ahora y que teóricamente permitiría establecer un eje original dentro de la complicada red que conforma el animal.

Además de los descubrimientos con respecto a las ramificaciones, el equipo de investigación, que incluye a Guillermo Ponz‐Segrelles y Rannyele P. Ribeiro de la UAM, investigó la anatomía de las unidades reproductivas (estolones) que se forman en las partes posteriores del cuerpo cuando estos animales van a reproducirse, y que son características de la familia a la que pertenecen (Syllidae).

Los resultados obtenidos demuestran que estos estolones forman un nuevo cerebro que les permite navegar en su entorno cuando se desprenden del cuerpo para la fecundación. Este cerebro está conectado con el resto del sistema nervioso mediante un anillo de nervios que rodea el intestino.

Todos estos resultados, publicados en la revista académica Journal of Morphology bajo el título “Integrative anatomical study of the branched annelid Ramisyllis multicaudata (Annelida, Syllidae)”, fueron posibles gracias a una combinación de diferentes técnicas convencionales —como la histología, la microscopía óptica y la microscopía electrónica— y de técnicas más novedosas; como la inmunohistoquímica, la microscopia láser confocal y la microtomografía computerizada de rayos X, que permitieron obtener imágenes tridimensionales de los distintos órganos internos, así como de los gusanos en el interior de las esponjas que habitan.

En suma, la investigación ha permitido resolver algunos de los misterios que acompañan a estos animales desde que el primer anélido ramificado fue descubierto a finales del siglo XIX. Sin embargo, los autores reconocen que aún queda mucho camino por recorrer para poder entender realmente como viven estos animales en la naturaleza.

“Por ejemplo —declaran los autores— el estudio anatómico ha concluido que el intestino de estos animales tiene una estructura que indica que podría ser funcional. Sin embargo, nunca se ha observado restos de alimento en su interior, y es todavía un misterio cómo pueden alimentar sus enormes cuerpos ramificados”.

Otras preguntas que los investigadores plantean en este estudio tienen que ver con la forma como se ve afectada la circulación de la sangre y los impulsos nerviosos por las ramificaciones del cuerpo. “El trabajo sienta las nuevas bases para que futuras investigaciones nos permitan comprender mejor la vida de estos animales, así como poder averiguar cómo llegó a evolucionar su increíble cuerpo ramificado”.

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