Antonio Martínez Velázquez, coordinador de Comunicación del Gobierno del Estado, rechazó que exista un distanciamiento entre la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros y la coordinadora estatal de Morena, Ana Lilia Rivera Rivera, y cuestionó a quién beneficia la narrativa de una supuesta ruptura entre ambas figuras políticas.
El funcionario consideró que este tipo de versiones únicamente favorecen a los adversarios políticos de la Cuarta Transformación, al alimentar una percepción de división al interior del movimiento en Tlaxcala.
Sostuvo que, si bien el Gobierno del Estado no tiene injerencia en el proceso electoral, existe claridad sobre quiénes estarían interesados en generar confrontaciones entre los integrantes de Morena.
Martínez Velázquez aseguró que existen acercamientos entre distintos equipos y niveles de gobierno, pues, dijo, el objetivo es trabajar para que el llamado segundo piso de la transformación llegue a Tlaxcala. En ese sentido, insistió en que el proyecto político debe estar por encima de cualquier diferencia personal o de grupo, al considerar que es más grande que cualquiera de sus integrantes.
Sin embargo, las declaraciones del funcionario contrastan con el proceso político que siguió a la designación de Ana Lilia Rivera como coordinadora estatal de los Comités de Defensa de la Transformación, el pasado 28 de septiembre, pues su reconocimiento en el ámbito político local no fue inmediato.
Prácticamente un mes después de su nombramiento todavía se planteaban públicamente llamados para que la dirigencia de Morena en Tlaxcala reconociera su nueva responsabilidad. Incluso, se recurrió a la presidenta Claudia Sheinbaum para solicitar que se respaldara y reconociera a la coordinadora en la entidad, una situación que alimentó las versiones sobre diferencias y falta de cohesión dentro del movimiento.
Durante sus declaraciones, Martínez Velázquez también arremetió contra el PAN y otros sectores de la oposición, a quienes cuestionó por presentarse como defensores de la democracia, pese a los antecedentes que, desde su perspectiva, los vinculan con prácticas contrarias a ella. Como ejemplo, hizo referencia al expresidente Vicente Fox y al proceso electoral de 2006.
Así, mientras desde el Gobierno estatal se sostiene que no existe una ruptura y que hay acercamientos entre los equipos, el proceso posterior a la designación de Rivera dejó señales políticas que dieron pie a cuestionamientos sobre el reconocimiento de su liderazgo en Tlaxcala.
La diferencia entre ambas posturas mantiene abierto el debate sobre la relación entre los grupos políticos de Morena en la entidad y sobre el grado de coordinación que existe entre la estructura que encabeza Ana Lilia Rivera y el gobierno de Lorena Cuéllar.













