Fabiola Márquez
La crisis por la falta de agua potable en San Cosme Mazatecochco dejó de ser una falla técnica para convertirse en un escándalo de negligencia gubernamental.
El municipio acumula ya 13 días consecutivos sin el servicio, mientras el presidente municipal Emilio González Cortés permanece ausente, mudo e indiferente ante el hartazgo de una población abandonada.
La molestia ciudadana crece al ritmo de la desesperación. Vecinos de distintas comunidades aseguran que el alcalde no ha dado la cara, no ha ofrecido explicaciones y mucho menos soluciones, repitiendo un patrón de desinterés que se ha vuelto marca de su administración.
No se trata de un hecho aislado durante su gestión, la bomba de agua se ha quemado en cuatro ocasiones, una estadística que exhibe la improvisación, la falta de mantenimiento y la absoluta incompetencia administrativa.
Para los habitantes, esta situación no es producto de la mala suerte. Denuncian que el alcalde ha hecho del problema del agua un negocio recurrente, inflando costos de reparación y simulando trabajos de mantenimiento, sin informes claros, sin auditorías visibles y sin rendición de cuentas.
El servicio más básico se convirtió, acusan, en una fuente de ingresos privados.
El enojo social se vuelve indignación al señalar que el proveedor encargado de las reparaciones es el propio hermano del presidente municipal, una relación que huele a nepotismo descarado y conflicto de intereses, solapado por un cabildo que ha optado por la comodidad del silencio.
Regidores que, lejos de fiscalizar y exigir explicaciones, han preferido agachar la cabeza y convertirse en cómplices por omisión.Mientras en el ayuntamiento reina la pasividad, las familias enfrentan las consecuencias comprar agua en pipas, racionar el líquido, almacenar en condiciones insalubres y poner en riesgo su salud.
El impacto económico y sanitario golpea especialmente a los hogares más vulnerables, sin que exista un plan emergente serio ni una estrategia de corto plazo.
La pregunta que hoy recorre las calles es inevitable: ¿dónde están las autoridades fiscalizadoras?, ¿quién vigila el uso de los recursos públicos?, ¿por qué se permite que un derecho humano sea pisoteado sin consecuencias? La reiteración de la falla y la ausencia de sanciones refuerzan la percepción de impunidad.
San Cosme Mazatecochco no enfrenta solo una crisis hídrica enfrenta una crisis de gobierno.
Una administración opaca, negligente y rebasada, que ha fallado en lo más elemental: garantizar agua potable y responder a su gente.
Finalmente, La paciencia ciudadana se evapora, y si no hay respuestas inmediatas y claras, el descontento social amenaza con transformarse en un conflicto mayor.












