8M: CULTURA Y PROTESTA NO SON ANTAGÓNICAS
LOURDES ROMERO
Hace unos días, autoridades de los tres órdenes de gobierno refrendaron el Manifiesto en Favor del Patrimonio Cultural en el marco del 8 de marzo (8M).Se trata, sin duda, de un instrumento valioso que busca conciliar el legítimo derecho a la libre manifestación con la responsabilidad colectiva de proteger el patrimonio histórico que da identidad a las y los tlaxcaltecas.
Fue durante su Primera Sesión Ordinaria 2026 que las y los integrantes del COSAFRAN -el Consejo Interinstitucional para la Salvaguarda del Conjunto Conventual y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción- acordaron medidas para proteger el patrimonio cultural como una forma de honrar la lucha, las aportaciones y el legado de las mujeres.
Este mensaje, por donde se mire, es relevante en el contexto del Día Internacional de la Mujer, porque la memoria histórica se vincula con la agenda de igualdad.
Es decir, los monumentos no son estructuras inertes: son símbolos de procesos sociales en los que las mujeres también han sido protagonistas.
En los últimos años, las movilizaciones del 8M han evidenciado la fuerza de las mujeres y, por supuesto, el desafío de la sociedad es garantizar que sus expresiones se exterioricen con pleno respeto a los derechos humanos sin que deriven en daños al patrimonio colectivo, porque la lucha de las mujeres por una vida libre de violencia es legítima y profunda, pero debe coexistir con la corresponsabilidad en el cuidado de los bienes que pertenecen a todas y todos.
En Tlaxcala, resulta significativo que los tres órdenes de gobierno apuesten por la cultura, las artes y la educación como herramientas para erradicar la violencia y la discriminación, a través de un Manifiesto que ve en el patrimonio arquitectónico un legado compartido que puede convertirse en plataforma para nuevas formas de convivencia, bajo una visión formativa y preventiva que aspira a tender puentes de entendimiento.
Es por ello que la determinación de implementar dispositivos de seguridad para resguardar inmuebles emblemáticos en la capital del estado viene acompañada del compromiso explícito de respetar el libre ejercicio del derecho a la manifestación, ratificando con ello que la cultura y la protesta no son antagónicas, y que deben entenderse como expresiones complementarias de la dignidad social.
Al final, la defensa del patrimonio y la exigencia de igualdad son causas que no compiten entre sí: en el fondo, aspiran a construir una sociedad más justa, equitativa y libre de violencia.












