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Familiares esperan bajo el sol en zona de hospitales; una espera larga, desgastante y sin condiciones dignas



Fabiola Márquez

En la zona de hospitales en  San Matías Tepetomatitlan , la espera para familiares de pacientes se ha convertido en una experiencia marcada por el desgaste físico, la incertidumbre y las condiciones adversas. A las afueras de diversos centros médicos, decenas de personas permanecen durante horas e incluso días expuestas directamente al sol, sin contar con espacios adecuados que les permitan resguardarse mientras aguardan noticias sobre el estado de sus seres queridos.

Desde tempranas horas del día, la escena comienza a repetirse: familias completas llegan con la esperanza de recibir información favorable, pero en su lugar encuentran largas jornadas de espera a la intemperie. Algunos improvisan sombras con cartones, sombrillas o prendas de vestir; otros buscan refugio bajo árboles o pequeñas estructuras que resultan insuficientes ante las altas temperaturas que se registran en la zona.

La falta de infraestructura básica es evidente. No hay suficientes bancas, techumbres o áreas designadas para la estancia de familiares, lo que obliga a muchos a permanecer de pie o sentarse en banquetas y jardineras. Adultos mayores, mujeres con niños pequeños e incluso personas con problemas de salud se ven forzados a soportar estas condiciones, en medio del cansancio acumulado y la preocupación constante.

A ello se suma la carencia de servicios esenciales como acceso cercano a agua potable, sanitarios en condiciones adecuadas o espacios donde puedan resguardarse del calor o la lluvia. Para muchos, salir del sitio para buscar estos servicios implica el riesgo de perder información importante sobre sus pacientes, por lo que optan por permanecer en el lugar pese a las incomodidades.

Familiares señalan que la espera no solo es física, sino también emocional. La incertidumbre sobre la evolución médica, combinada con el entorno hostil, genera ansiedad, estrés y en algunos casos desesperación. “No nos movemos porque en cualquier momento pueden decirnos algo, pero tampoco tenemos dónde estar”, es una de las expresiones que resume la situación que enfrentan diariamente.

Esta problemática deja en evidencia una deuda pendiente en el sistema de salud: no solo garantizar la atención médica dentro de los hospitales, sino también condiciones dignas en el exterior para quienes acompañan a los pacientes. La falta de espacios humanitarios refleja una visión limitada de la atención integral, donde los familiares quedan relegados pese a ser parte fundamental del proceso.

Mientras tanto, bajo el sol intenso, los familiares continúan esperando. Con rostros cansados, botellas de agua improvisadas y la mirada fija en las entradas de los hospitales, sostienen una rutina silenciosa que pocas veces es visibilizada, pero que habla de la necesidad urgente de mejorar las condiciones en uno de los momentos más vulnerables para cualquier familia.

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