Fabiola Márquez
Sin siquiera registrarse en el proceso interno, Miguel Ángel Covarrubias anunció a través de sus redes sociales que decidió no participar en la contienda rumbo a la gubernatura bajo el argumento de que «será mujer la candidata a la gubernatura».
La declaración, lejos de despejar dudas, abrió nuevos cuestionamientos sobre sus verdaderas aspiraciones políticas y sobre si realmente existía la intención de competir o simplemente se buscó una justificación para no entrar a una contienda que se anticipaba complicada.
Y es que en política, quienes tienen la convicción de gobernar suelen medirse, competir y dejar que sean los procesos internos los que definan su futuro. En contraste, Covarrubias optó por quedarse al margen y anunciar su decisión antes siquiera de poner a prueba su respaldo político.
Además, hasta este momento no existe una definición oficial sobre el género de las candidaturas para la gubernatura, por lo que su argumento ha sido interpretado por diversos actores como una salida anticipada más que como una decisión basada en certezas.
La reacción de sus simpatizantes tampoco pasó desapercibida. En los comentarios a su publicación, varios comenzaron a impulsarlo para buscar la presidencia municipal de Tlaxcala capital en 2027, lo que alimentó la percepción de que el exdiputado simplemente estaría redirigiendo sus aspiraciones hacia otro cargo de elección popular.
Más que cerrar el capítulo de sus aspiraciones, el mensaje de Covarrubias dejó abierta una interrogante: ¿se trata de una decisión estratégica o del reconocimiento de que no contaba con las condiciones políticas suficientes para competir por la gubernatura?
Por ahora, Miguel Ángel Covarrubias pasó de ser uno de los nombres mencionados para la sucesión estatal a convertirse en un espectador de un proceso en el que decidió no participar.












