Fabiola Márquez
La administración del presidente municipal de San Pablo Apetatitlán, Azaín Ávalos Marbán, del PAC, enfrenta crecientes cuestionamientos por parte de la ciudadanía. A los problemas de inseguridad y servicios públicos se suma la polémica por un predio que, de acuerdo con información difundida, fue adjudicado en 2018 a su esposa, Paola Flores Parra, mediante un juicio de usucapión, aunque habitantes sostienen que originalmente estaba destinado para la ampliación del panteón de San Matías Tepetomatitlán.
Más allá de este caso, vecinos aseguran que la principal preocupación es el aumento de robos, asaltos y otros hechos delictivos que afectan al municipio. A ello se suma la circulación constante de vehículos en sentido contrario en distintas vialidades, una situación que, afirman, ha provocado accidentes y puesto en riesgo la integridad de peatones y automovilistas, sin que exista una estrategia efectiva para atender el problema.
También persisten las inconformidades por el estado de algunas calles, los servicios públicos y la falta de atención a diversas demandas ciudadanas, lo que ha incrementado el descontento entre la población.
Aunque las críticas han ido en aumento, ciudadanos consideran que el alcalde no ha ofrecido explicaciones suficientes sobre los temas que han generado controversia, entre ellos el relacionado con el predio, por lo que insisten en que exista mayor transparencia y rendición de cuentas.
Con el cierre del trienio cada vez más próximo, la administración municipal enfrenta el reto de recuperar la confianza de los habitantes y responder a los pendientes que siguen marcando la agenda pública.En este contexto, la pregunta que comienza a surgir entre diversos sectores del municipio es: ¿es este el San Pablo Apetatitlán que merecen sus habitantes?












