La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Ocotlán (CAPAO) pidió al Ayuntamiento agilizar la puesta en operación del nuevo pozo en Tlacomulco, debido a que habitantes de algunas colonias continúan enfrentando problemas de abastecimiento.
Víctor Garrido Lechuga, presidente de la Comisión de Agua de Ocotlán, volvió a señalar la urgencia de que el pozo entre en funcionamiento para atender a las comunidades afectadas. Sin embargo, sus constantes gestiones y llamados comienzan a generar cuestionamientos entre ciudadanos que esperan algo más que declaraciones y trámites.
Garrido Lechuga ha sostenido que su intervención tiene como objetivo respaldar a las comunidades y agilizar la solución al problema del agua, además de negar que exista algún interés personal detrás de su participación.
No obstante, el discurso contrasta con la realidad de algunas familias que todavía enfrentan un suministro insuficiente. Para quienes padecen directamente la falta de agua, las gestiones tienen poco valor si no terminan traducidas en un servicio constante y suficiente.
El propio Garrido Lechuga ha defendido que su trabajo busca ayudar a las localidades afectadas, pero la pregunta que comienza a rondar entre los ciudadanos es inevitable: ¿cuánto se ha avanzado realmente y qué resultados concretos han dejado esas gestiones?
Porque solicitar, gestionar y señalar públicamente la urgencia del problema puede ser parte de la responsabilidad, pero no sustituye las soluciones. Mientras el pozo de Tlacomulco continúa sin operar, las comunidades siguen esperando que las promesas y trámites finalmente se conviertan en agua para sus hogares.
La presión no recae únicamente en el Ayuntamiento. También alcanza a Víctor Garrido Lechuga, quien deberá demostrar con hechos qué ha conseguido para las comunidades que asegura representar, particularmente cuando el problema persiste y las familias continúan esperando una respuesta efectiva.












