Fabiola Márquez
Habitantes de la capital tlaxcalteca señalaron al presidente municipal Alfonso Sánchez García por presuntos actos anticipados de campaña, luego de que durante sus llamadas “Tamalizas” se habrían entregado regalos como relojes de pared, lo que ha generado cuestionamientos sobre el uso político de estas actividades.
De acuerdo con testimonios ciudadanos, en estas jornadas presentadas oficialmente como recorridos de atención y cercanía con la población el alcalde no solo refuerza su imagen personal, sino que distribuye artículos utilitarios, práctica que podría encuadrar en una estrategia de promoción personalizada fuera de los tiempos electorales.
Vecinos de distintas colonias advierten que las Tamalizas se han convertido en un escaparate político, donde el presidente municipal aprovecha el contacto directo para posicionarse, en un contexto donde aún no inicia formalmente ningún proceso electoral, pero ya se percibe un claro adelanto en la carrera política rumbo a futuros comicios.
“No es solo caminar o escuchar a la gente, es llegar con regalos y propaganda disfrazada de trabajo comunitario”, señalaron habitantes inconformes.
Críticos en temas electorales recuerdan que la entrega de dádivas, aun cuando no sea en efectivo, puede ser considerada una falta, especialmente si se realiza por un servidor público y con fines de posicionamiento político, lo que podría derivar en observaciones por parte de las autoridades electorales competentes.
Hasta el momento, el Ayuntamiento de Tlaxcala no ha aclarado con qué recursos se adquieren estos artículos, ni bajo qué programa institucional se justifica su entrega, lo que abre la puerta a sospechas sobre un uso discrecional de recursos públicos para fortalecer la imagen personal del alcalde.
Mientras Alfonso Sánchez García insiste en promoverse como un edil cercano a la ciudadanía, crece el señalamiento de que sus recorridos ya no responden a una política pública clara, sino a una estrategia adelantada de campaña, en una capital donde los problemas de servicios, seguridad y obra pública siguen sin resolverse de fondo.
La pregunta que queda en el aire es clara:
¿Gobierno municipal o campaña disfrazada?













