Presuntas reuniones con representantes de medios de comunicación del sur de Tlaxcala colocarían a Angélica Domínguez, vinculada a la Coordinación de Radio, Cine y Televisión de Tlaxcala (Coracyt), en el escenario de los movimientos políticos rumbo a 2027, al atribuirse la iniciativa de convocar a comunicadores para dar difusión a Ana Lilia Rivera Rivera, coordinadora estatal de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación por Morena.
De acuerdo con versiones del ámbito periodístico, Domínguez estaría impulsando estos encuentros por iniciativa propia, sin que exista confirmación de que formen parte de una estrategia diseñada o instruida por la senadora. La diferencia es relevante, pues se trataría de una acción personal para favorecer la presencia pública de Rivera Rivera, en medio de los reacomodos políticos que comienzan a perfilarse dentro de Morena en Tlaxcala.
Según las mismas versiones, integrantes del equipo de la coordinadora desconocerían estas convocatorias, por lo que los acercamientos no serían parte de una línea de trabajo identificada por ellos. En ese sentido, las presuntas gestiones corresponderían a Domínguez y no necesariamente a una operación política de la senadora, cuya participación en la reorganización interna de Morena se desarrolla en un escenario de definiciones rumbo a la sucesión estatal.
El episodio también pone en entredicho la lealtad política de Angélica Domínguez hacia la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, con cuya administración ha mantenido vínculos y de la que habría recibido respaldo. Su presunta iniciativa de promover a Ana Lilia Rivera rumbo a 2027 podría interpretarse como una traición política al proyecto gubernamental al que ha estado ligada, particularmente si estos acercamientos responden a intereses personales y no a una estrategia institucional. En medio de la disputa interna de Morena por la sucesión estatal, sus movimientos abren interrogantes sobre de qué lado pretende colocarse y qué busca obtener con este aparente cambio de alineamiento político.
Más allá de las simpatías personales que cualquier actor político pueda tener, la cuestión es si estas acciones responden a una convicción propia o a una estrategia para reposicionarse ante el nuevo escenario estatal. En tiempos de sucesión, los acercamientos con medios de comunicación también pueden convertirse en mecanismos para construir relaciones, ganar espacios e intentar influir en la conversación pública.
Por ello, resulta pertinente distinguir entre las actividades institucionales de Coracyt y las presuntas gestiones políticas que Domínguez estaría realizando a título personal. Si las reuniones se llevan a cabo sin instrucciones de Ana Lilia Rivera, corresponde a quien las promueve aclarar su propósito, así como precisar si existe algún interés político detrás de estas convocatorias.
Así, el foco se coloca en las decisiones de Angélica Domínguez y en el papel que busca desempeñar rumbo a 2027. ¿Se trata de una iniciativa personal para impulsar a Ana Lilia Rivera o de un movimiento para construir una posición propia ante la reconfiguración política de Morena en Tlaxcala? La respuesta deberá sustentarse en información verificable y en la postura de la propia involucrada.












