La crisis por la disposición de residuos en Tlaxcala ya escaló a una emergencia ambiental y abrió un nuevo frente político para el gobierno estatal el presidente del PRD en Tlaxcala, Juan Manuel Cambrón Soria, acusó a la administración de Lorena Cuéllar Cisneros de haber dejado crecer el problema hasta el punto de quedarse sin capacidad suficiente para recibir la basura generada en la entidad.
El señalamiento no es menor el sistema de disposición final llegó a un punto crítico después del cierre de sitios como Panotla y Huamantla y el proceso de clausura del depósito de Calpulalpan mientras que la basura de los 60 municipios terminó concentrándose en Atlangatepec el resultado es una emergencia que ahora obliga al gobierno a buscar alternativas con el problema encima en lugar de contar con una solución preparada con anticipación.
Cambrón calificó la situación como un fracaso de planeación y cuestionó que, después de cinco años de administración, el gobierno estatal apenas esté enfrentando de lleno dónde depositar los residuos.
También criticó que la declaratoria contemple sanciones para quienes arrojen basura en sitios prohibidos, al considerar que primero deberían aclararse las responsabilidades de los funcionarios que tuvieron a su cargo prevenir la saturación de los espacios existentes.
Sin embargo, el posicionamiento del perredista también deja una pregunta abierto si el problema era previsible ¿por qué la oposición no colocó antes el tema como una prioridad ni presentó una alternativa concreta para resolverlo? La emergencia no comenzó con la declaratoria y tampoco se resolverá únicamente con señalamientos políticos. Hoy la presión está sobre el gobierno estatal para explicar qué falló, cuánto costará la contingencia, dónde se depositarán los residuos y qué solución de fondo evitará que el problema vuelva a repetirse.
El dirigente del PRD exigió a la gobernadora presentar un plan de contingencia con presupuesto, plazos y alternativas técnicamente viables, además de pedir la salida del secretario de Medio Ambiente, Pedro Aquino Alvarado.
La exigencia política queda sobre la mesa, pero también la obligación de que quienes critican la gestión presenten propuestas concretas la basura no distingue partidos y la crisis tampoco se resuelve con discursos.












