Lo que debía ser una celebración de reconocimiento para miles de docentes terminó convertido en una nueva crisis para la dirigencia de la Sección 31 del SNTE, luego de las múltiples críticas por la comida ofrecida durante el festejo del Día del Maestro y las declaraciones del secretario general, Cutberto Chávez de la Rosa, quien optó por culpar al Gobierno del Estado e incluso a la Inteligencia Artificial por el escándalo generado.
La polémica no solo exhibió fallas en la organización del evento, sino que también dejó al dirigente sindical enfrentando uno de los momentos de mayor desgaste político al interior del magisterio tlaxcalteca.
En entrevista, Chávez de la Rosa reconoció que sí existieron irregularidades en el servicio alimentario; sin embargo, insistió en deslindar al sindicato de toda responsabilidad, asegurando que fue el Gobierno Estatal, mediante Oficialía Mayor, quien determinó la empresa encargada del banquete.
La controversia escaló rápidamente después de que en redes sociales circularan fotografías donde presuntamente se observaban piezas de mixiotes y rabadillas servidas a los maestros asistentes, imágenes que desataron burlas, críticas e indignación entre docentes.
Lejos de asumir responsabilidad política o administrativa por la organización del evento, Cutberto Chávez aseguró que las fotografías difundidas “fueron producto de la Inteligencia Artificial”, declaración que provocó todavía más molestia entre integrantes del magisterio, quienes consideraron absurda la explicación del líder sindical.
Y es que mientras intentaba desacreditar las imágenes, el propio dirigente terminó reconociendo que sí hubo fallas en el servicio y faltante de comida, contradiciendo parcialmente el argumento de que todo habría sido manipulado digitalmente.
“El sindicato se confió de la empresa que envió el Gobierno del Estado”, declaró Chávez de la Rosa, dejando claro que la estrategia fue trasladar la responsabilidad hacia la administración estatal ante el enojo de los docentes.
Sin embargo, para muchos maestros las declaraciones no resolvieron el problema, sino que exhibieron una dirigencia más preocupada por justificar errores que por responder con seriedad ante un evento que terminó marcado por la mala logística y el descontento generalizado.
En distintas plataformas digitales, docentes afiliados a la Sección 31 reaccionaron con fuertes críticas contra el dirigente sindical, acusándolo de falta de liderazgo, incapacidad para organizar un evento digno y ausencia total de autocrítica.
La inconformidad creció aún más luego de que Chávez de la Rosa afirmara que “los maestros no van por una comida”, sino por el reconocimiento a su labor. Para varios docentes, esa declaración minimizó el malestar generado por las condiciones del festejo y evidenció desconexión con la base trabajadora.
Algunos maestros incluso exigieron públicamente su salida de la dirigencia sindical y solicitaron al SNTE nacional emitir cuanto antes la convocatoria para renovar la representación seccional.
El desgaste político del dirigente ocurre además en un momento clave, pues el propio Cutberto Chávez reconoció que ya concluyó su periodo al frente de la Sección 31, aunque también admitió que analiza buscar la reelección como secretario general.
Mientras tanto, la polémica continúa creciendo y el episodio de las “rabadillas” ya se convirtió en símbolo del descontento de parte del magisterio, que hoy cuestiona no solo la organización del festejo, sino también la capacidad de su dirigencia para asumir responsabilidades y responder ante las críticas.
Lo que inició como un evento de celebración terminó convertido en una crisis política y de credibilidad para la Sección 31 del SNTE, dejando a Cutberto Chávez enfrentando fuertes cuestionamientos y un evidente desgaste frente a miles de maestros tlaxcaltecas.













