Fabiola Márquez
Tras un año y tres meses al frente del gobierno municipal, la administración de Azain Ávalos Marban enfrenta crecientes cuestionamientos por su incapacidad para atender problemas estructurales y necesidades básicas de la población.
A pesar de contar con más de un año de gestión, la falta de resultados tangibles ha generado descontento entre vecinos y líderes comunitarios, quienes denuncian un abandono generalizado en áreas clave como seguridad, infraestructura y espacios públicos.
En el rubro de seguridad, la situación es alarmante. El municipio cuenta con apenas 16 elementos policiales, número insuficiente para cubrir la totalidad del territorio y garantizar la protección de la ciudadanía.
Esta escasez de personal provoca que la vigilancia sea prácticamente ineficaz, aumentando la vulnerabilidad de los habitantes ante posibles delitos, tanto menores como mayores.
La percepción de inseguridad ha crecido, mientras la administración municipal no ha presentado planes claros para fortalecer la policía ni para implementar estrategias de prevención del delito.
La infraestructura pública, otro de los pilares esenciales para el desarrollo del municipio, también refleja un marcado abandono. El servicio de alumbrado público se encuentra en condiciones precarias: calles oscuras, luminarias apagadas o en mal estado y zonas críticas sin cobertura.
Esta situación no solo afecta la movilidad nocturna de la población, sino que además incrementa la sensación de inseguridad y descuido por parte de la autoridad municipal.
Por otro lado, la unidad deportiva Antonio Carvajal, uno de los espacios de recreación más importantes para San Pablo Apetatitlán, se encuentra en un estado deplorable. Sus instalaciones presentan daños significativos, falta de mantenimiento y deterioro en áreas clave para la práctica deportiva.
Este abandono no solo limita la actividad física y recreativa de niños, jóvenes y adultos, sino que también refleja la falta de visión de una administración que no prioriza el bienestar social ni el desarrollo comunitario.
Además, la gestión de Ávalos Marban ha mostrado una falta de respuesta ante las demandas ciudadanas. Mientras los habitantes reportan problemas concretos y urgentes, la administración parece enfocarse en proyectos menores o en trámites administrativos, dejando de lado necesidades esenciales que afectan directamente la calidad de vida de la población.
La falta de transparencia y rendición de cuentas en el manejo de recursos públicos también ha sido señalada, especialmente por líderes comunitarios que exigen claridad en la gestión de fondos y obras municipales.
En términos generales, a un año y tres meses de gobierno, la administración de Azain Ávalos Marban evidencia una gestión marcada por la ineficiencia, la falta de planificación y el abandono de áreas estratégicas, generando un creciente descontento social.
La población de San Pablo Apetatitlán espera acciones concretas que reviertan el deterioro en seguridad, infraestructura y servicios públicos, así como una administración más cercana y responsable con las necesidades de sus habitantes.
Sin cambios significativos en el corto plazo, el descontento ciudadano podría intensificarse, consolidando la percepción de que, hasta ahora, la gestión municipal no ha logrado cumplir con las expectativas de la población y ha dejado de lado prioridades fundamentales para el desarrollo y bienestar de San Pablo Apetatitlán.













