Últimas noticias:

Juventudes en Tlaxcala, motor del cambio sin espacios de poder



Fabiola Márquez / En Tlaxcala, la brecha entre la juventud y la clase política es cada vez más evidente. Aunque en los discursos oficiales como gobierno y partidos políticos  las y los jóvenes son presentados como prioridad, en los hechos el desarrollo del estado no avanza al ritmo de sus aspiraciones ni de su preparación.

La falta de empleos bien remunerados, la escasa oferta laboral profesional y la alta informalidad obligan a miles de jóvenes tlaxcaltecas a migrar a otras entidades o al extranjero. Para muchos, concluir una carrera universitaria no garantiza estabilidad económica ni oportunidades reales dentro del estado, lo que refleja una desconexión entre la política pública y la realidad juvenil.

Desde el ámbito gubernamental y legislativo se anuncian programas de apoyo a jóvenes, pero estos suelen ser limitados, de corto alcance o más enfocados en la estadística que en la transformación estructural. El acceso a vivienda, créditos productivos, emprendimiento y espacios de innovación sigue siendo un pendiente en la agenda política estatal.

La representación juvenil en los espacios de poder también es mínima. En ayuntamientos, el Congreso local y dependencias estratégicas, las decisiones continúan en manos de los mismos perfiles políticos. Las juventudes participan como brigadistas, promotores o votantes, pero rara vez como actores con capacidad real de incidir en la toma de decisiones.

Este rezago ha provocado desconfianza y desinterés. Cada proceso electoral evidencia el distanciamiento de las y los jóvenes con los partidos políticos, a quienes perciben lejanos, poco empáticos y anclados a viejas prácticas. La consecuencia es una democracia debilitada y una generación que no se siente escuchada.

Mientras tanto, las juventudes tlaxcaltecas avanzan por su cuenta: impulsan proyectos culturales, emprendimientos digitales, activismo social y causas como el medio ambiente, la igualdad y la seguridad. Sin embargo, estas iniciativas pocas veces encuentran respaldo institucional suficiente.

Analistas advierten que, si Tlaxcala no acelera sus políticas públicas hacia la juventud, el estado corre el riesgo de perder talento, innovación y desarrollo. Gobernar al ritmo de las juventudes no es un eslogan, es una necesidad política y social.

La pregunta queda sobre la mesa: ¿seguirá la clase política tlaxcalteca administrando el presente, o asumirá el reto de construir un futuro donde la juventud no tenga que irse para poder crecer?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte este artículo en tus redes

Suscribirse

El presionar suscribir acepta nuestro aviso de privacidad.

Últimas noticias

Your Ad Here
Ad Size: 336x280 px