J. Castillo
El PRI Tlaxcala arrancó su Jornada Nacional de Afiliación presumiendo músculo y unidad, con un evento que calificaron como “lleno total”. Sin embargo, detrás del discurso triunfalista, el acto volvió a dejar claro el profundo desgaste y la falta de credibilidad que arrastra el tricolor en el estado y en el país.
Aunque su dirigencia repite que buscan “rescatar a México” y se empeñan en criticar a Morena por supuestos retrocesos, corrupción e improvisación, lo cierto es que el PRI carga con un historial que aún pesa.
Durante los años en que gobernaron, tanto a nivel nacional como estatal, dejaron estructuras débiles, rezagos evidentes y una clase política que jamás asumió responsabilidad por sus fallas.
Hoy señalan lo que no funciona, pero evitan mencionar que muchas de esas problemáticas se originaron justamente bajo administraciones priistas.
La presencia de Alejandro “Alito” Moreno no ayuda a limpiar la imagen. Su liderazgo está marcado por escándalos, audios, acusaciones y un estilo autoritario que ha fracturado al partido y le ha arrebatado legitimidad ante la ciudadanía.
Aun así, el dirigente insiste en encabezar procesos de afiliación que difícilmente convencerán a un electorado cansado de simulaciones.
En Tlaxcala, figuras como Enrique Padilla y Anabell Ávalos reaparecieron como si su trayectoria no estuviera asociada a derrotas electorales, divisiones internas y una falta de resultados cuando tuvieron la oportunidad de gobernar.
El PRI critica, pero no se renueva. Se queja, pero no se hace cargo. Exige transparencia, pero nunca aclaró sus propios pendientes.
Por eso, aunque el tricolor celebró un evento lleno, el verdadero desafío no está en reunir militantes para la foto, sino en explicar por qué la ciudadanía debería creerle otra vez a un partido que pasó años repitiendo lo mismo: promesas sin cumplimiento, discursos sin coherencia y una distancia evidente entre sus dichos y sus hechos.
Mientras el PRI siga señalando a Morena sin reconocer que sus propios gobiernos dejaron heridas aún abiertas, difícilmente podrá vender la idea de que ahora sí está listo para transformar algo.













