Fabiola Márquez
“Vamos a ser ejemplo de cómo se tienen que hacer las cosas”, fue el mensaje con el que Mauricio Pozos Castañón inició su administración al frente del Ayuntamiento de Amaxac de Guerrero en 2024. Unidad, austeridad y trabajo de la mano con el pueblo marcaron su arranque. Actualmente en el 2026, ese discurso contrasta con una realidad municipal plagada de rezagos, falta de resultados visibles y una creciente inconformidad ciudadana.
Uno de los programas más difundidos por el alcalde ha sido Presidencia en tu comunidad, con el que cada martes traslada a su gabinete a distintas localidades del municipio. Aunque el esquema fue presentado como un ejercicio de cercanía y atención directa, en la práctica ha quedado más en lo simbólico que en lo resolutivo. Vecinos señalan que las visitas se limitan a escuchar quejas, sin que exista información pública sobre cuántas gestiones se han atendido, qué dependencias responden ni en qué plazos se resolverán los problemas expuestos.
En materia de seguridad, el edil presume como uno de sus primeros logros la entrega de siete unidades cinco patrullas y dos cuatrimotos; sin embargo, la percepción de inseguridad persiste. Habitantes denuncian rondines esporádicos, falta de vigilancia en comunidades alejadas y ausencia de una estrategia integral que vaya más allá del equipamiento. La compra de vehículos, sin un plan operativo claro ni fortalecimiento del estado de fuerza, ha sido vista como una medida reactiva y de impacto mediático, más que como una solución estructural.
Los servicios públicos continúan siendo uno de los puntos más débiles de la actual administración. Calles deterioradas, alumbrado público deficiente, fallas en la recolección de basura y problemas recurrentes de agua potable siguen afectando a diversas colonias. Aunque el propio presidente reconoce los rezagos, hasta ahora no se ha presentado un calendario definido de obras ni prioridades claras, manteniendo a la población en la incertidumbre.
Pozos Castañón ha reiterado que recibió un ayuntamiento “lastimado y saqueado” por administraciones anteriores. Si bien el argumento explica parcialmente el contexto financiero, con el paso de los meses comienza a perder fuerza como justificación. En este 2026, la ciudadanía demanda acciones concretas y resultados medibles, no un discurso anclado permanentemente en el pasado.
El principio de austeridad, bandera de Morena y eje central de su mensaje político, tampoco ha sido respaldado con información verificable. No se ha dado a conocer un informe detallado de ahorros, recortes al gasto o reorientación de recursos que sustente la narrativa de un gobierno austero y responsable, lo que abre dudas sobre la transparencia y el manejo del presupuesto municipal.
La entrega del bastón de mando por parte de habitantes de San Damián Tlacocalpan fue presentada como un respaldo simbólico a su liderazgo, pero también representa un compromiso que, hasta ahora, no se traduce en mejoras palpables para las comunidades. En Amaxac, la confianza ciudadana ha sido frágil tras años de malos gobiernos y no se reconstruye con actos protocolarios ni discursos emotivos.
Aún año y medio de haber iniciado su gestión, la administración de Mauricio Pozos Castañón enfrenta un escenario complicado: promesas altas, problemas cotidianos sin resolver y una población cada vez más crítica. Si Amaxac de Guerrero pretende convertirse en el “ejemplo” que su alcalde prometió, el tiempo del discurso se está agotando y los resultados siguen siendo la gran deuda de su gobierno.













