Fabiola Márquez
El señalamiento surgido desde Puebla de que bandas delictivas tendrían su base de operaciones en Tlaxcala obligó a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) a fijar postura y rechazar que la entidad se haya convertido en un “nido” para estos grupos.
El titular de la SSC, Alberto Martín Perea Marrufo, reconoció que existen células criminales que operan de manera interestatal entre Puebla y Tlaxcala y que no se limitan al robo de vehículos. También se les relaciona con otros delitos, como asaltos y robos a cuentahabientes, entre otras actividades delictivas.
Explicó que estas bandas aprovechan la cercanía territorial para desplazarse de una entidad a otra. Algunos de sus integrantes tienen residencia y vínculos familiares en Puebla, mientras otros viven en territorio tlaxcalteca, lo que facilita su movilidad y dificulta establecer un punto único de operación.Uno de los principales corredores bajo atención es el que conecta Puebla capital con municipios del sur de Tlaxcala.
Esta cercanía permite que los delincuentes puedan cometer un robo o asalto en una entidad y desplazarse rápidamente hacia la otra para intentar evadir a las autoridades.
Ante el señalamiento de Puebla de que algunas de estas organizaciones estarían asentadas en Tlaxcala, Perea Marrufo sostuvo que no se puede afirmar que la entidad sea un “nido” de delincuentes, pues se trata de grupos con presencia y operaciones en ambos estados.
El funcionario aseguró que existe coordinación con autoridades poblanas y municipales, particularmente con corporaciones de San Martín Texmelucan, para intercambiar información, realizar operativos y concretar detenciones.Incluso, afirmó que la SSC tiene identificados objetivos tanto estatales como interestatales y que varios integrantes de estas organizaciones ya han sido detenidos.
Sin embargo, reconoció que la movilidad de estos grupos representa un reto para las corporaciones de seguridad de ambas entidades.El señalamiento desde Puebla vuelve a colocar a Tlaxcala bajo la lupa por la presunta presencia de organizaciones que utilizan ambos territorios para cometer delitos y posteriormente escapar.
El desafío, más allá de determinar de qué lado de la frontera tienen su base, es evitar que la división territorial se convierta en una ventaja para la delincuencia.La SSC sostiene que Tlaxcala no es un “nido” de bandas criminales, pero admite que existen grupos que se mueven entre ambas entidades y que están relacionados con diversos delitos, desde robo de vehículos hasta asaltos y robos a cuentahabientes.













