En Tlaxcala se plantea reforzar las acciones de prevención del suicidio mediante cambios a la legislación de salud mental, con los que se busca establecer con mayor claridad las señales de alerta, los factores de protección y la atención que debe brindarse antes y después de una crisis.
La propuesta parte de una problemática que no se resuelve únicamente con campañas de sensibilización la prevención también requiere detectar a tiempo a personas en riesgo, capacitar al personal que tiene el primer contacto y garantizar que exista seguimiento para quienes atraviesan una crisis emocional.
Uno de los puntos centrales es establecer una ruta de atención que permita identificar qué instituciones deben intervenir y qué procedimiento debe seguirse ante una situación de riesgo sin embargo, el verdadero desafío será que estas medidas no queden únicamente en la ley o en documentos oficiales.
También queda pendiente conocer con qué personal especializado cuenta actualmente el estado, cuántos servicios de atención psicológica están disponibles y qué tan sencillo es para una persona recibir ayuda sin enfrentar esperas prolongadas o falta de orientación.
La salud mental continúa siendo un tema que suele atenderse hasta que ocurre una emergencia por ello, cualquier reforma deberá acompañarse de presupuesto, capacitación y mecanismos de seguimiento que permitan actuar antes de que una crisis termine en una tragedia.












