Fabiola Márquez
En Chiautempan, la fe también se hereda, se resguarda y se comparte. Hoy, un antiguo lienzo conocido como El Señor de las Uvas encontró un nuevo hogar, pero sobre todo, un nuevo significado para toda la comunidad católica.
Se trata de una imagen religiosa de profundo simbolismo en la que se representa a Cristo y de su costado brota un racimo de uvas, del cual se extrae el vino que simboliza la sangre de Cristo, evocando el sacrificio, la redención y la vida dentro de la fe cristiana. No es solo una pintura antigua, es una representación cargada de espiritualidad, historia y tradición familiar.
El origen exacto del lienzo es desconocido, así como la fecha en la que fue creado. Sin embargo, en la pintura se puede observar una inscripción que indica que fue renovado en el año 1785 por R. Rivera en Chiautempan, Tlaxcala. Este dato ha llevado a creer que la imagen pudo haber llegado a la región desde la época de la conquista de México, lo que la convierte en una pieza de gran valor histórico y religioso.
Durante muchos años, la imagen permaneció resguardada dentro de una familia, pasando de generación en generación hasta llegar a manos del señor Faustino Ahuactzin Pérez, quien la cuidó y conservó en su hogar como una de las reliquias más importantes de su familia.
De acuerdo con relatos de sus antepasados, el lienzo es considerado milagroso debido a un hecho ocurrido durante la Revolución Mexicana. Se cuenta que la imagen se encontraba en un jacal cuando dos revolucionarios se ocultaron detrás del cuadro al notar la presencia de un militar que realizaba una búsqueda en el lugar. A pesar de revisar el sitio, el militar nunca logró encontrarlos, hecho que la familia interpretó como un acto de protección divina atribuido a la imagen.
Con el paso del tiempo y conscientes del valor religioso, histórico y cultural del lienzo, la familia tomó una decisión importante: donar la imagen para que ya no solo fuera patrimonio familiar, sino patrimonio de toda la comunidad. Fueron los hijos del señor Faustino Juan, Rogelio, Pedro, Patricia, Francisca, Fabiola y Maribel quienes decidieron donar el lienzo a la
Parroquia de Nuestra Señora Santa Ana,
donde fue recibido el pasado 1 de abril de 2026 por el párroco Ranulfo Rojas y el vicario Ramiro Pérez, quienes celebraron una eucaristía en honor a la llegada de la imagen.
Durante la ceremonia se informó que el antiguo lienzo será resguardado, custodiado y venerado por la feligresía que acuda al templo, con el objetivo de preservar su valor histórico, religioso y cultural para las futuras generaciones.
Así, lo que durante años fue una imagen resguardada en un hogar, hoy se convierte en una imagen de fe para todo un pueblo, formando parte ya de la historia religiosa y cultural de Chiautempan.













