El fiscal general adjunto de Estados Unidos, Todd Blanche, aseguró que las investigaciones relacionadas con presuntos vínculos entre funcionarios mexicanos y organizaciones criminales continuarán, al advertir que podrían presentarse nuevas acusaciones en los próximos meses.
Las declaraciones surgen en medio del proceso judicial abierto contra políticos y exfuncionarios de Sinaloa señalados por supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, las indagatorias forman parte de una estrategia más amplia contra redes de corrupción y narcotráfico que, según la fiscalía, habrían facilitado operaciones criminales mediante protección política y filtración de información.
Entre los nombres mencionados en expedientes recientes figura el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, además de otros funcionarios estatales y municipales.
El funcionario estadounidense sostuvo que las investigaciones continuarán avanzando con base en evidencia recopilada por agencias federales y reiteró que Washington mantendrá la presión contra grupos criminales considerados prioritarios para la seguridad nacional.
Las declaraciones incrementaron la tensión política entre ambos países y generaron reacciones de rechazo por parte de autoridades mexicanas.
Mientras tanto, la Fiscalía General de la República en México ha señalado que hasta ahora no existen pruebas suficientes para proceder contra los funcionarios señalados, aunque confirmó que solicitará mayor información a las autoridades estadounidenses para revisar el caso conforme al marco legal mexicano.
El tema ha abierto un nuevo debate sobre cooperación bilateral, soberanía y combate al crimen organizado.













