Tlaxcala está rodeado de historia y relatos que aún no terminan de contarse, desde las 400 familias hasta sus edificaciones devotas en esquinas de sus comunidades y municipios, hasta los mitos urbanos que han influído en la creencia de los tlaxcaltecas.
El cronista de comunidad, don Eloy Pérez Portilla recuerda mitos populares del municipio de Tlaxcala después de la Conquista, entre ellos el del Niño de San Hipólito Chimalpa. Relata que en el sitio donde actualmente se encuentra la Allende y la Prolongación Guerrero aún pueden observarse algunos paredones que son vestigios de una antigua iglesia.
Con anterioridad había un terreno más grande con restos de lo que se decía había sido una gran hacienda, pero la gente se fue apropiando de las tierras.Relató que fue Dominga Guerra quien relató que cuando era niña, cada noche los vecinos de Chimalpa escuchaban el llanto de un bebé.
Pero como en ese tiempo ninguno tenía niños pequeños durante mucho tiempo se preocuparon, pero al pasar el tiempo y como no cesaba el llanto, concluyeron que se trataba de un alma en pena.
Fue en vísperas de un invierno que el padre de doña Dominga, salió de madrugada a buscar al niño porque no paraba de llorar y encontró una pequeña cúpula de iglesia derrumbada.
Comenzó a cavar y conforme lo hacía se escuchaba más fuerte el llanto hasta que encontró la imagen de un niño de tamaño natural. Algunos lugareños investigaron y mencionaron que la esposa del hacendado era muy devota del Santo Niño y que por ello el marido le había mandado a construir una pequeña capilla, con un oratorio donde ella iba a pedir por la salud de quienes trabajaban ahí.
Tras el hallazgo, el cura del pueblo y este habilitaron un altar donde poner al niño, que es al que llevan en las tradiciones peregrinales, por lo que doña Dominga era la encargada de cuidar la imagen, cambiarle su ropa una vez al mes.
Actualmente cada 22 de diciembre sus seguidores lo reciben con María y José; el 23 de diciembre el mayordomo y el 24 está en la iglesia para bendecir a todos en misa de gallo. Sus devotos dicen que es milagroso y que conceden milagros; y, tras su hallazgo, en tres ocasiones el niño ha vuelto a llorar avisándo que algo malo está pasando o va a pasar.











