🗞 Las imágenes de miles de personas marchando en Nueva York, Los Ángeles, Chicago y varias ciudades de Europa bajo el lema “No Kings” —sin reyes—, no son un asunto lejano. Detrás de esas pancartas y gritos contra el autoritarismo del expresidente Donald Trump, también resuena la voz de cientos de migrantes tlaxcaltecas que viven, trabajan y sueñan en Estados Unidos.
Para ellos, el clima político norteamericano no es una nota de televisión: es su día a día.
Las políticas antiinmigrantes, los discursos de odio y las restricciones laborales o de salud que resurgen con cada oleada de radicalismo afectan directamente su estabilidad, sus remesas y su sentido de pertenencia.
La caricatura editorial de El Periódico de Tlaxcala, firmada por E. Flores / EPT, retrata con ironía esta tensión global: un Trump sentado en su “White House Throne”, con una corona torcida y un teléfono en la mano, mientras miles de ciudadanos gritan “No Kings”.
El contraste es claro: mientras algunos buscan restaurar una figura de poder absoluto, otros exigen recuperar la voz democrática que se siente amenazada.
Y entre esas voces, también están las de nuestros paisanos tlaxcaltecas, que marchan por un país donde aún se les mira con desconfianza, pero que también se ha convertido en su hogar.
Porque cuando la democracia se debilita allá, las remesas, los derechos y la seguridad de las familias aquí también tiemblan.
En Tlaxcala, cada peso que llega del norte es fruto de trabajo, sacrificio y esperanza.
Por eso este movimiento “No Kings” no es solo una protesta estadounidense: es un recordatorio de que los autoritarismos, donde sea que surjan, siempre terminan golpeando a los más vulnerables… incluso a los que cruzaron la frontera buscando una vida mejor.











